Con el paso de los años, las líneas de expresión y las arrugas pueden aparecer en distintas zonas del rostro, incluidas las esquinas de los ojos. En algunos casos, los párpados también pueden verse más caídos o presentar mayor sequedad

Para realzar la mirada, se recomienda evitar tanto el exceso de rímel como la ausencia total de maquillaje. Una preparación adecuada y una aplicación precisa de sombras, delineador y rímel pueden contribuir a lograr un acabado más definido

Preparar la zona antes del maquillaje

Antes de aplicar cualquier producto cerca de los ojos, es conveniente realizar una consulta con un optómetra u oftalmólogo. La precaución es especialmente importante para quienes usan lentes de contacto o gafas

También se deben desechar los productos vencidos, con mal olor o con una apariencia descolorida o blanquecina

La aplicación de una prebase puede ayudar a impedir que el maquillaje se acumule en los pliegues, se corra o se emborrone

Una línea controlada y sin exceso

El delineador aporta definición y ayuda a remarcar la forma de los ojos. El lápiz debe deslizarse con suavidad y dejar un acabado opaco, no transparente. La zona no debe estar demasiado resbaladiza ni excesivamente seca

En párpados secos, pueden elegirse lápices suaves con pigmentación intensa. Al aplicarlos, conviene estirar el párpado de manera leve, sin forzarlo, para reducir los pliegues y dibujar una línea más uniforme

El trazo puede comenzar en el extremo exterior del ojo y avanzar hacia el interior, con el ojo ligeramente abierto. Esta posición facilita el control y ayuda a evitar una línea demasiado gruesa o pesada. Apoyar el codo también aporta estabilidad

Como paso final, una sombra de ojos oscura aplicada sobre la línea puede cubrir los espacios entre el lápiz y la raíz de las pestañas. Así se refuerza la intensidad del delineado y se consigue una mirada más profunda