El router Wi‑Fi es uno de los dispositivos clave en cualquier hogar. Celulares, computadoras, televisores y otros equipos dependen de él para conectarse a internet de forma inalámbrica. Por eso, cuando la señal falla, no faltan los consejos rápidos para intentar mejorarla
Entre esos trucos aparece uno muy simple: poner una moneda encima del router. La idea suena convincente, pero no funciona como promete. Una moneda no tiene el tamaño ni el diseño necesarios para actuar como una antena útil, así que no mejora de manera significativa la cobertura ni hace más veloz el servicio contratado
Qué hace realmente el metal
Los routers transmiten datos mediante ondas de radio, sobre todo en las bandas de 2,4 GHz y 5 GHz, y en modelos más nuevos también en 6 GHz. Los metales pueden influir en la propagación de esas señales, pero solo cuando se trata de superficies grandes y ubicadas de forma estratégica. Una moneda puesta al azar no permite aprovechar ese efecto ni dirigir la señal hacia zonas con poca cobertura
Además, la explicación que sostiene que la moneda ayuda a estabilizar un router liviano tampoco resuelve el problema de fondo. Puede cambiar la posición del aparato, pero no mejora la conexión inalámbrica
El riesgo de tapar las rejillas
Hay otro punto más importante: la ventilación. Estos equipos funcionan durante largos períodos y generan calor. Por eso incorporan ranuras o rejillas para disiparlo. Cubrirlas con monedas u otros objetos puede elevar la temperatura del dispositivo y afectar su rendimiento o su vida útil
La solución más efectiva
Si la señal llega débil a algunos ambientes, conviene revisar la ubicación del router. Lo ideal es colocarlo en un punto central, elevado y despejado, lejos de muebles cerrados, superficies metálicas y objetos grandes que puedan obstaculizar la señal
También es recomendable mantenerlo apartado, en lo posible, de electrodomésticos y otros equipos que puedan generar interferencias. En muchos casos, un simple cambio de ubicación resulta más útil que cualquier truco casero