La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) ha reclamado este viernes reforzar la defensa digital del ámbito sanitario ante el aumento de las amenazas cibernéticas. La organización pide más capacidad de respuesta y una protección más sólida de los datos de salud

La preocupación se apoya en datos de la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad, que sitúan a la sanidad como el sector más golpeado por incidentes graves de ciberseguridad en Europa entre 2020 y 2023. Solo en 2023 se registraron 309 ataques contra organizaciones sanitarias europeas

Según esas cifras, el 54% de los incidentes correspondió a ransomware y los hospitales concentraron el 42% del total

En España, el Instituto Nacional de Ciberseguridad gestionó durante 2025 un total de 122.223 incidentes, un 26% más que el año anterior

Más presión sobre sistemas cada vez más digitales

El presidente de ASPE, José Manuel Baltar, ha subrayado que la tendencia no muestra señales de cambio. También ha advertido de que un incidente grave puede afectar a sistemas clínicos, agendas quirúrgicas, laboratorios, plataformas diagnósticas, imagen médica y procesos administrativos esenciales

La patronal sostiene que la expansión de la historia clínica electrónica, la telemedicina, la interoperabilidad, la inteligencia artificial y los dispositivos conectados amplía la superficie de riesgo. Por eso, reclama mecanismos de seguridad capaces de garantizar la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de unos datos especialmente sensibles

Formación, gobernanza y NIS2

ASPE también destaca el papel de los profesionales sanitarios y no sanitarios en la prevención de riesgos. En ese sentido, pide formación continua, más concienciación y una cultura de seguridad más sólida dentro de las organizaciones

Además, considera prioritario avanzar en la gobernanza del dato, adaptarse a los nuevos marcos regulatorios europeos, en especial a la directiva NIS2, y reforzar la colaboración entre entidades para compartir buenas prácticas. La patronal insiste en que la protección de los datos de salud ya no es solo una cuestión técnica o regulatoria, sino una pieza clave para mantener la confianza de los pacientes