Pekín, 2 sep.- Los equipos de emergencia chinos lograron dejar prácticamente abierto el acceso terrestre al núcleo de la zona devastada por la riada en el condado tibetano de Gyirong, después de una semana de trabajos condicionados por carreteras destruidas, desprendimientos y el riesgo de nuevos incidentes secundarios

A las 10:00 hora local, el corredor de rescate hacia el área central quedó básicamente habilitado, lo que permitió el ingreso por carretera de rescatistas, suministros y parte del material necesario para intensificar las labores de búsqueda

Un paso fronterizo borrado por la riada

La apertura parcial supone un avance clave en una zona donde el acceso terrestre había sido uno de los principales obstáculos desde la riada del 26 de agosto, que destruyó el paso fronterizo de Gyirong, uno de los cruces entre Nepal y el Tíbet

La avalancha de hielo, rocas y lodo arrasó tramos de la carretera nacional G216 y modificó en algunos puntos el cauce del río. Los desprendimientos posteriores obligaron además a suspender los trabajos en varias ocasiones

Aún el martes quedaban unos 800 metros de carretera por recuperar hasta el paso, según los últimos datos difundidos por medios estatales chinos

En los primeros días, la falta de acceso y los cortes de telecomunicaciones complicaron la llegada de equipos especializados al centro de la catástrofe. Para sostener las búsquedas, las autoridades recurrieron a helicópteros, drones y comunicaciones por satélite

Las autoridades mantienen la vigilancia sobre las laderas y el cauce ante la posibilidad de nuevos derrumbes y de que vuelvan a formarse represas naturales, después de que dos acumulaciones surgidas tras el desastre se desaguaran en los últimos días

El paso fronterizo de Gyirong quedó completamente destruido al quedar sepultado por la riada de hielo, lodo y agua del pasado miércoles

China mantiene sin cambios desde el domingo su balance de 16 muertos y 546 desaparecidos en Gyirong. En conjunto, los recuentos separados de Nepal y China elevan la catástrofe a más de mil fallecidos y más de 4.000 personas desaparecidas