El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha puesto el foco en la respuesta de la ciudad durante las 36 horas en que permaneció cerrado el único paso fronterizo habilitado con Marruecos, una situación que dejó bloqueados a unos 2.000 viajeros de la Operación Paso del Estrecho
En un mensaje difundido a los medios, Imbroda destacó el esfuerzo del Gobierno local para atender a estas personas y garantizarles condiciones dignas mientras aguardaban la reapertura, que se produjo a las 10.30 horas de este sábado
Una red de apoyo para quienes quedaron atrapados
El presidente insistió en que en la ciudad “se ha desbordado” la solidaridad para dar respuesta a quienes necesitaban agua, comida, alojamiento, medicinas, sombra o un lugar donde aparcar
Durante la noche, alrededor de un centenar de personas ocupó las más de 250 camas habilitadas por Cruz Roja en el pabellón de deportes Lázaro Fernández, adonde fueron trasladadas en autobuses desde la frontera, sobre todo mujeres y niños
Según fuentes municipales, apenas una quincena de hombres utilizaron ese recurso, ya que la mayoría de los padres permaneció en los vehículos, muchos de ellos cargados de equipaje para continuar su viaje hacia su país de origen
Asistencia y colaboración hasta la reapertura
Tanto el viernes como el sábado, personal de la Ciudad Autónoma y voluntarios de asociaciones y oenegés repartieron desayunos, agua y zumos, incluso después de reabrirse la frontera, para facilitar la espera y el trayecto posterior de las familias
Además, muchos viajeros colaboraron en la recogida de las hamacas y sillas de playa cedidas por la Ciudad Autónoma para hacer más llevadera la espera. Durante el cierre también se ofreció asistencia sanitaria a las personas afectadas