Trípoli busca salir de la tensión. El movimiento que encabezó las protestas contra el Gobierno de Unidad Nacional de Libia anunció que detendrá sus acciones después de alcanzar un acuerdo con varios partidos políticos en una reunión en la que analizaron el deterioro de la situación en la capital

Según explicó el grupo en Facebook, la decisión de levantar los bloqueos a edificios públicos respondió a la posibilidad de una escalada violenta y a la presencia de numerosas milicias desplegadas por el Ejecutivo. El movimiento sostuvo que era necesario evitar una confrontación que dejara a la población sin respaldo

Un repliegue táctico, no una renuncia. Los dirigentes insistieron en que la pausa no obedece al miedo ni implica dar marcha atrás. Afirmaron que se trata de una medida tomada por seguridad y para impedir que la protesta derive en un choque innecesario. También dejaron abierta la puerta a reorganizar sus filas antes de reanudar acciones

Pese a la suspensión, el grupo reiteró que seguirá movilizado hasta lograr sus objetivos, con la caída del Gobierno como prioridad. No precisó cuándo ni de qué manera retomará sus iniciativas

El giro llegó un día después de que convoyes de milicias procedentes de Misrata llegaran a Trípoli para reforzar a las fuerzas estatales, por orden del primer ministro Abdelhamid Dbeiba, en un momento de fuerte malestar social por el deterioro de las condiciones de vida

Durante la semana, los manifestantes habían bloqueado varias instituciones, entre ellas el Consejo Presidencial y distintos ministerios y organismos estatales. También cerraron sedes vinculadas a proyectos de vivienda, inversión y fondos públicos, y tomaron empresas como la Compañía General de Electricidad, además de instalaciones petroleras y gasísticas

Ante la crisis, Dbeiba ordenó el despliegue de efectivos del Ministerio de Defensa y del Estado Mayor para recuperar el control de algunas compañías, que reanudaron sus actividades aunque siguen bajo vigilancia

Libia permanece dividida institucionalmente desde 2014, con el Gobierno de Unidad Nacional en el oeste y el este bajo la influencia del mariscal Jalifa Haftar. La ONU y Estados Unidos promueven una reunificación mediante elecciones, pero el proceso avanza con lentitud