Ana Obarrio tiene 92 años y una energía que no se apaga. Vive en Retiro, pero su vida parece repartirse entre la cancha, su familia y una agenda que no deja demasiados espacios vacíos
Es madre de 10 hijos, abuela de 38 nietos y bisabuela de 5 bisnietos. Dice estar pendiente de todos y, en su casa, las visitas y las sobremesas forman parte de la rutina cotidiana
Una vida que volvió al tenis
Empezó a jugar de chica, acompañando a su padre, que era fanático del tenis. Compitió hasta los 18 años, cuando dejó el deporte al casarse. Décadas más tarde, ya viuda y con los hijos grandes, retomó la raqueta y no volvió a soltarla
Hoy compite en damas super seniors +85 y representa a la Argentina en torneos internacionales. El año pasado participó del Mundial Seniors de Tenis en Croacia y ya tiene en la mira una nueva cita en Creta, Grecia, en octubre
Para ella, el tenis no es solo competencia: también es disfrute, disciplina y vínculo con otras personas. Suele jugar singles, dobles y mixtos, y viaja con un equipo de cinco mujeres
Rutina, disciplina y hábitos fijos
Sus días arrancan temprano. A la mañana toma café en un bar cercano a Plaza San Martín, entrena martes, jueves y sábados en el Tenis Club Argentino, y participa en partidos y campeonatos todos los meses
Dice que se mueve mucho, camina varias cuadras por día, se alimenta de manera simple y descansa siempre en horarios regulares. Cerca del mediodía come palta y toma jugo de naranja; después almuerza carne, duerme una siesta y por la tarde lee
Su golpe favorito es el revés y hace poco empezó a probar el saque de abajo. También entrena contra la pared, algo que considera clave para mantener la concentración y seguir afinando cuerpo y mente
Lectura, escritura y vida social
Ana no vive solo del deporte. Está haciendo un curso de escritura en el Museo Fernández Blanco, escribe cuentos a mano y lleva una libretita donde anota ideas todos los días
Le interesa la filosofía, sigue de cerca la política y la economía, lee el diario en papel y no se pierde los torneos de tenis por televisión. Entre sus referentes actuales menciona a Francisco Cerúndolo
También conserva una agenda social activa: va al teatro, al cine y a recitales. En verano elige Costa Esmeralda y suele coincidir allí con parte de su familia
Lo que dice del paso del tiempo
Obarrio asegura que no le preocupan las frivolidades ni las arrugas. Dice que nunca fue de usar cremas y que la vitalidad que mantiene también tiene que ver con la herencia familiar: su padre llegó a los 100 años y su madre a los 97
Cuando habla con jóvenes, les deja una recomendación simple: tener un deseo y perseguirlo con fuerza. Ella, por ahora, sigue el suyo adentro de una cancha