“Buen camino” se repite entre lugareños, turistas y peregrinos cargados con mochilas. El Camino de Santiago reúne cada vez a más viajeros por motivos religiosos, espirituales o simplemente turísticos, y una de las opciones que más crece es el Camino Portugués por la Costa
La ruta recorre cerca de 280 kilómetros entre la costa portuguesa y Galicia. Atraviesa playas, aldeas de pescadores, molinos, faros, fortalezas medievales y pequeñas ciudades con fuerte identidad histórica. La recomendación es hacerlo por etapas, con salidas tempranas y una mochila liviana, para reservar la tarde al descanso, la playa y la cocina local
Del Atlántico portugués a Galicia
El punto de partida está en Oporto, junto a un monolito de la catedral. Desde allí, el trazado avanza siempre hacia el norte, pegado al mar y guiado por caracolas y flechas amarillas pintadas o marcadas en cerámica sobre paredes, pisos, postes y fachadas
La primera jornada cruza Matosinhos y sigue por pasarelas de madera hasta Póvoa de Varzim, tras 31,6 kilómetros. Al día siguiente, el sendero bordea playas y antiguos molinos, pasa por el Parque Natural del Litoral Norte y termina en Esposende, después de 20,2 kilómetros. La tercera etapa conduce a Viana do Castelo, con sus 25,10 kilómetros, y la cuarta lleva a Vila Praia do Âncora, tras 18,3 kilómetros
El cruce al otro lado del Miño
En Caminha, el paso a España se hace en taxi acuático, porque el ferry quedó inutilizado. El cruce demora unos 10 minutos. Ya en Galicia, sin control migratorio, el camino sube por el monte de Santa Tegra y llega a A Guarda, a 12,1 kilómetros
Después, la ruta avanza por la costa hasta Baiona, en una etapa de 30,7 kilómetros, con parada en Santa María de Oia, sede del único monasterio español frente al mar. Más adelante, el itinerario entra en Vigo, la ciudad más grande de Galicia, y ofrece la posibilidad de visitar las islas Cíes y la playa de Rodas
La Galicia interior y el tramo final
Desde Redondela, el recorrido se une con el Camino Portugués Central. El trazado pasa por Pontesampaio y llega a Pontevedra, una ciudad de casco histórico bien conservado. Al día siguiente, entre bosques y viñedos, la etapa termina en Caldas de Reis, conocida por sus aguas termales
La última parada antes de Santiago es Padrón, famosa por sus pimientos y por ser la cuna de Camilo José Cela. También allí se puede visitar la casa de Rosalía de Castro, donde se conservan sus muebles y ejemplares de Cantares gallegos, publicado en 1863
La etapa final, de 24,3 kilómetros, culmina en Santiago de Compostela. La Catedral, construida entre 1075 y 1211 y reformada después en estilo renacentista y barroco, recibe al peregrino con su nave central, sus capillas, el sepulcro del apóstol y el casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad
Servicios, credencial y cifras
El viaje organizado con alojamiento, asistencia y traslado de equipaje cuesta alrededor de 1450 euros. También hay empresas que transportan mochilas entre destinos. Los alojamientos van desde albergues hasta hoteles tradicionales, con tarifas desde 100 euros para dos personas
Para obtener la Compostela, la Oficina del Peregrino exige registro, turno digital y una credencial con al menos dos sellos por día. El recorrido debe superar los 100 kilómetros a pie o los 200 en bicicleta. Allí también se entrega el Certificado de Distancia
En la primera mitad de 2026, 272.402 personas completaron el Camino. El más elegido sigue siendo el Camino Francés, con 118.069 peregrinos. Pero el Camino Portugués por la Costa crece con fuerza: sumó 53.155 caminantes, el 19,51% del total, un 22% más que el año pasado. El Camino Portugués registró 55.267
Entre los puntos de partida preferidos figuran Sarria, Oporto, Tui, Saint-Jean-Pied-de-Port y Ferrol. Entre las nacionalidades, predominan los españoles, seguidos por estadounidenses, portugueses, alemanes, británicos, mexicanos e irlandeses