El accidente cerebrovascular (ACV) no suele aparecer de manera repentina. Según explica el neurólogo Conrado Estol, es la manifestación visible de procesos biológicos que pueden acumularse durante décadas

Dos personas con la misma edad pueden presentar arterias, niveles de inflamación y modificaciones químicas en el ADN propios de organismos con distintos ritmos de envejecimiento. Por eso, la edad cronológica no siempre refleja el estado real del cuerpo

La edad biológica permite medir el desgaste interno

La llamada edad biológica se estima mediante relojes epigenéticos, que analizan cambios asociados al envejecimiento en el ADN, y a través de estudios directos de las arterias. Estas herramientas buscan determinar con qué velocidad envejece el organismo más allá de los años consignados en un documento

La diferencia puede influir en el riesgo de ACV, enfermedades cardiovasculares, demencia y algunos tipos de cáncer. Una persona puede tener 65 años, por ejemplo, y mostrar un funcionamiento biológico más cercano al de alguien de 75

Diez factores explican la mayor parte del riesgo modificable

El estudio internacional Interstroke, que analizó a casi 27.000 personas en 32 países, concluyó que alrededor del 90% de los ACV se explica por diez factores de riesgo modificables. La genética influye, pero no sería el determinante principal: los hábitos de vida y el acceso oportuno a tratamientos tienen un peso mayor

Entre los datos destacados se encuentra la presencia de placas en las arterias en más del 60% de adultos sanos de entre 40 y 54 años, según estudios de imágenes. Esto indica que el proceso de enfermedad puede comenzar mucho antes de la aparición de síntomas

La hipertensión afecta a más de mil millones de personas en el mundo y casi la mitad de quienes la tienen no lo sabe. A la vez, es una condición que puede detectarse con un tensiómetro

La capacidad cardiorrespiratoria aparece como el predictor individual más fuerte de mortalidad, por encima del cigarrillo, la hipertensión o la diabetes. El mayor beneficio se obtiene al pasar de no realizar actividad física a hacer algún ejercicio, sin necesidad de entrenar como un atleta

La soledad no deseada también se vincula con la salud cardiovascular. Se asocia con un aumento cercano al 30% en el riesgo de ACV, comparable al relacionado con un consumo significativo de cigarrillos

De una medicina reactiva a una prevención anticipada

Estol cuestiona que la atención médica suela esperar la aparición de una enfermedad o una alteración en los estudios antes de intervenir. Mientras tanto, los controles periódicos pueden convivir con un daño que avanza sin producir señales evidentes

La medicina de longevidad aplicada a la prevención cardiovascular propone medir antes el envejecimiento del organismo mediante estudios arteriales, biomarcadores y relojes de edad biológica. Con esa información, sería posible adoptar cambios de hábitos o iniciar tratamientos preventivos antes de que aparezcan los síntomas

El objetivo no consiste únicamente en prolongar la vida, sino en conservar la salud durante más tiempo y reducir el período de enfermedad al final de la vida. La edad cronológica no puede detenerse; la biológica, al menos en parte, puede modificarse