El consumo excesivo de alcohol puede tener graves consecuencias para la salud. Algunas de las principales afectaciones incluyen: * Somnolencia y deterioro de la calidad del descanso. * Depresión, que puede precipitar o agravar episodios depresivos y aumentar la vulnerabilidad al consumo problemático. * Demencia, incluyendo enfermedad de Alzheimer y demencia vascular. Es importante recordar que el alcohol crónico desequilibra los sistemas de neurotransmisores cerebrales clave, promueve procesos inflamatorios y estrés oxidativo en el cerebro, lo que genera progresivamente una depresión. Además, puede desencadenar el síndrome de Korsakoff, una condición de amnesia severa y confabulación. Esta enfermedad genera apatía, confusión y pérdida de la noción del tiempo y el espacio.