Las fechas impresas en los envases no siempre marcan el momento exacto en que un alimento deja de ser seguro. En muchos casos indican hasta cuándo conservará mejor su sabor o frescura
En Estados Unidos circulan aproximadamente 50 variantes de etiquetas, entre ellas “consumir preferentemente antes de”, “vender antes de” y “envasado el”. Esta diversidad contribuye a que se desechen cada año unos 1,3 mil millones de kilos de alimentos
Un sistema basado en criterios diferentes
Cada empresa establece sus fechas con una metodología propia. Algunas utilizan modelos matemáticos; otras someten los alimentos a temperaturas, humedad o niveles de oxígeno elevados. También pueden analizar el efecto de mohos, levaduras o bacterias como E. coli y salmonela
Cuando no se realizan pruebas exhaustivas, algunas compañías toman como referencia las fechas de productos similares. Por eso, dos alimentos casi idénticos y envasados el mismo día pueden mostrar fechas muy distintas
Las normas cambian según el estado y el producto
Los requisitos de etiquetado dependen en gran medida de las políticas estatales. En Montana, la leche debe llevar una fecha no posterior a 12 días después de la pasteurización; en Pensilvania, el límite puede llegar a 17 días y la leche ultrapasteurizada queda exceptuada. Virginia exige fechas para todos los lácteos, mientras que Nueva York no las exige para esos productos
También existen diferencias para huevos, mariscos y alimentos elaborados en mercados o cocinas domésticas. En Texas, por ejemplo, los productos encurtidos preparados en el hogar deben indicar su fecha de elaboración
Esta variedad de reglas afecta la venta, la donación y el consumo. Una encuesta realizada en 2025 indicó que el 43% de las personas suele tirar alimentos próximos a su fecha o que ya la superaron
Calidad, rotación y seguridad
“Consumir preferentemente antes de” suele referirse a la calidad. “Vender antes de” funciona principalmente como una guía para que los comercios roten el inventario. La fórmula infantil es el único producto mencionado en el artículo con una fecha estandarizada y regulada a nivel federal
Los alimentos congelados pueden conservarse en buen estado hasta un año, incluso después de descongelarse y volver a congelarse. Los condimentos, aceites y productos enlatados sin abrir suelen durar varios años. Los huevos refrigerados pueden mantenerse entre tres y cinco semanas, mientras que los lácteos refrigerados suelen durar de una a tres semanas después de abrirse
Los productos que requieren más atención
Las fechas son especialmente relevantes para la carne y el marisco, el queso y la leche sin pasteurizar, los alimentos para bebés y las comidas preparadas en comercios
La fecha de la carne cruda no garantiza que dure ese tiempo en un refrigerador doméstico, que a menudo es menos frío que el de un supermercado. Una vez en casa, se recomienda consumir las aves en uno o dos días y las carnes rojas crudas, como res, cerdo, ternera y cordero, en cuatro o cinco días
Los refrigeradores domésticos deben mantenerse por debajo de los 4 °C. California simplificó sus etiquetas en julio con dos opciones: “consumir preferentemente antes de”, para indicar calidad, y “consumir antes de”, para señalar seguridad