El filósofo y pedagogo español José Antonio Marina sostiene que una parte del aumento de las adicciones entre los jóvenes puede leerse como el resultado de un modelo educativo que les enseñó a esperar una felicidad sencilla y accesible
La reflexión forma parte de su libro La vacuna contra las adicciones, donde intenta explicar por qué adolescentes y jóvenes sin problemas visibles terminan desarrollando dependencia hacia sustancias o conductas
El error de prometer una felicidad fácil
Marina considera que el gran error ha sido instalar la idea de que la felicidad es el único objetivo relevante y que alcanzarla no exige demasiado esfuerzo. Para el autor, ese mensaje choca con la realidad, en la que conviven frustraciones, ansiedad, dificultades y pérdidas
También advierte que, si a un menor se le hace creer que tiene derecho a obtener de inmediato todo lo que desea, después resulta incoherente pedirle paciencia, disciplina y trabajo para conseguir sus metas
En ese marco, entiende que muchos jóvenes reaccionan con debilidad ante los obstáculos y buscan alivios rápidos, como el consumo de alcohol, tranquilizantes o el uso constante de dispositivos tecnológicos
Tecnología y atención bajo presión
Marina expresó además su preocupación por el uso intensivo de la tecnología. Señala que las herramientas digitales facilitan muchas tareas, pero también pueden reducir el esfuerzo mental
Según su planteo, las plataformas y redes captan sobre todo la atención involuntaria, lo que dificulta el desarrollo de la atención voluntaria, una capacidad que considera clave para pensar con claridad y resolver problemas de manera consciente
Inteligencia para afrontar problemas
En sus intervenciones públicas, el filósofo defiende una idea de inteligencia vinculada menos con acumular conocimientos que con resolver problemas. Desde esa perspectiva, cada generación necesita aprender recursos distintos para responder con criterio, resistencia y capacidad de análisis a los desafíos de su tiempo