En marketing, el color rara vez se elige al azar. Las marcas analizan qué transmite cada tono y cómo puede influir en la percepción del público. Sin embargo, esa misma lógica no siempre se aplica a la imagen personal
Según Danisa Bevcic, asesora de imagen y columnista de Bienestar, el cerebro puede formarse un juicio sobre la confiabilidad de una persona en apenas 100 milisegundos, incluso antes de que pronuncie una palabra
La pregunta no es solo qué queda bien
La elección de la ropa puede modificar la manera en que se interpreta un mensaje. Por eso, la pregunta no debería limitarse a “qué me queda bien”, sino también a “qué transmito antes de hablar”
Muchas personas preparan cuidadosamente sus discursos y construyen una amplia trayectoria, pero no prestan la misma atención a cómo se percibe su presencia en una pantalla, un escenario o una reunión
Cuando la imagen no acompaña el nivel del contenido, la confianza puede demorarse. En contextos como una entrevista, un evento o una reunión de trabajo, esa primera impresión puede ser difícil de recuperar
Colorimetría para comunicar mejor
La colorimetría aplicada a la imagen profesional no consiste únicamente en encontrar los tonos que favorecen a una persona. También busca que el color elegido acompañe el mensaje que se quiere transmitir
Un tono inadecuado no necesariamente arruina un conjunto, pero puede desviar la atención de lo importante. En cambio, una elección acertada permite que el foco permanezca en quien lo lleva
La ropa no es la única variable relevante. También influyen el entorno, la iluminación y lo que aparece detrás de una persona durante una videollamada. Todos esos elementos pueden reforzar o competir con la lectura de la imagen
Si el objetivo es transmitir solidez, autoridad, cercanía o innovación, los colores pueden respaldar esa percepción. La clave es que la imagen hable un lenguaje coherente con el mensaje
Una charla sobre imagen y visibilidad
Bevcic abordará estos temas en una experiencia del Bienestar Fest, programada para la tarde del sábado 24 de octubre. La actividad incluirá herramientas para interpretar los colores según distintos objetivos y reconocer errores que pueden afectar la credibilidad sin que la persona lo advierta
También se trabajará sobre la construcción de una imagen que acompañe la visibilidad profesional. La propuesta parte de una idea central: no basta con ser competente; también es necesario que esa capacidad pueda percibirse