Subir de puesto, ganar más y asumir mayores responsabilidades ya no resulta tan atractivo para buena parte de los directivos europeos. Casi seis de cada diez aseguran que rechazarían una promoción si eso les hiciera perder bienestar, según un estudio elaborado a partir de una encuesta internacional realizada entre noviembre y diciembre de 2025
El trabajo recoge respuestas de más de 14.000 ejecutivos y profesionales de alta dirección, entre ellos 493 de España. La conclusión es clara: en los niveles más altos de la empresa, ascender deja de verse como una mejora si implica vivir peor
La conciliación gana terreno al salario
Al valorar un cambio de puesto, lo que más pesa no es la nómina. El 40% teme perder las relaciones ya construidas con compañeros y superiores. Después aparece la conciliación o la flexibilidad laboral, señalada por el 37%
También influyen la comodidad de las tareas actuales, citada por el 34%; la ubicación del trabajo o del trayecto diario, con un 32%; y la estabilidad laboral, con un 29%. El salario y los beneficios quedan más abajo, mencionados por el 28%
El ascenso puede traer más dinero, pero también jornadas más largas, disponibilidad fuera de horario, más viajes y decisiones de mayor peso. El informe sostiene que los factores ligados a la cultura laboral tienen un peso mucho mayor que los económicos o los vinculados a la progresión profesional
Entre las condiciones mejor valoradas figuran el trabajo flexible o híbrido, elegido por el 33%; el trabajo totalmente remoto o desde cualquier lugar, con un 25%; y los programas de salud y bienestar, con un 15%
España refleja la misma tendencia
En el caso español, cuatro de cada diez directivos consideran la flexibilidad un factor decisivo al evaluar una nueva oportunidad. Además, un tercio reconoce que ha buscado otro empleo por no compartir ciertas decisiones de la dirección
El 45% de los ejecutivos y altos responsables españoles dice que se plantea cambiar de trabajo, y el 30% no cree que siga en su puesto dentro de un año. A la vez, solo el 63% declara estar satisfecho con su remuneración
El estudio apunta a un cambio de fondo en la forma de entender la carrera profesional. Ya no basta con subir en la jerarquía o cobrar más: para muchos directivos, una promoción solo compensa si no recorta autonomía, conciliación ni bienestar