Con un color verde intenso y una silueta casi escultórica, el romanesco se distingue a simple vista. Esta hortaliza, emparentada con el brócoli y la coliflor, tiene una forma geométrica particular compuesta por espigas que siguen un patrón fractal

Además de su atractivo visual, aporta minerales y compuestos bioactivos asociados con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y beneficios sobre procesos metabólicos e intestinales

Un vegetal con historia y tradición

Su cultivo se remonta a la campiña romana. El nombre remite a un poema de Giuseppe Gioacchino Belli, escrito en 1834 en dialecto romanesco

También se lo relaciona con usos antiguos: griegos y romanos lo valoraban por sus posibles efectos en el organismo. Se consumía en infusiones digestivas y, según el recetario de Apicio, se preparaba con especias, vino y hierbas. Incluso circulaba la idea de que comerlo antes de un festejo ayudaba a tolerar mejor el alcohol

Cómo conviene cocinarlo

El romanesco es versátil y puede saltearse, hornearse o cocinarse al vapor para acompañar carnes, pescados u otras proteínas. También funciona en sopas, caldos y cremas

La cocción al vapor suele ser la opción más recomendada porque ayuda a conservar mejor la vitamina C, que se pierde con la hervoración. El salteado y el horno también son alternativas válidas

Su consumo crudo puede provocar distensión abdominal o malestar en personas que no están habituadas a comer vegetales de ese modo

Qué aporta al organismo

Su contenido de fibra favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento. La vitamina C refuerza el sistema inmunológico, participa en la síntesis de colágeno y actúa como antioxidante

Una porción de 200 gramos puede aportar casi el doble de la recomendación diaria de vitamina C para adultos jóvenes con actividad física moderada

También contiene vitamina E, vitamina K, vitamina A, vitaminas del grupo B, potasio y magnesio, en cantidades menores

Por su nutricional, puede resultar útil para personas con colesterol elevado, para quienes buscan mejorar la función intestinal o inmunológica y para quienes siguen el patrón alimentario DASH

No se aconseja en casos de distensión abdominal, disbiosis o SIBO