Concetta Antico creyó durante años que todos veían los colores con la misma intensidad que ella. La sorpresa llegó cuando sus alumnos le dijeron que no distinguían matices que para ella eran evidentes incluso en zonas de sombra. Más tarde, análisis genéticos confirmaron que tenía tetracromatismo, una variante visual que podría ampliar la percepción cromática
La explicación está en los conos, las células de la retina que captan la luz. La mayoría de las personas tiene tres tipos, sensibles a rangos vinculados con rojo, verde y azul. En algunas mujeres, sin embargo, aparece una cuarta variante, lo que en teoría permitiría al cerebro recibir más información sobre el espectro visible
La pista genética
Los genes relacionados con los conos sensibles al rojo y al verde se ubican en el cromosoma X. Por eso, la presencia de dos variantes distintas en esos genes hace que el tetracromatismo sea mucho más probable en mujeres que en hombres. En estos últimos, esa misma combinación suele asociarse con alguna forma de deficiencia en la visión del color
El tetracromatismo retiniano puede identificarse con pruebas genéticas, pero eso no garantiza una percepción ampliada en la práctica. Para hablar de tetracromatismo funcional, la persona debe demostrar una capacidad real para distinguir más tonos o separar mejor matices que los tricrómatas
Ver más no siempre es ver distinto
Ese salto entre la genética y la experiencia visual sigue siendo difícil de probar. Investigaciones previas sugieren que algunas mujeres con cuatro tipos de conos dividen el espectro en más tonalidades, aunque todavía no está claro si eso implica ver colores completamente nuevos o solo una gama más fina de los conocidos
La comparación con otros primates también aporta pistas. En ciertas especies de monos del Nuevo Mundo, las hembras tricrómatas distinguen la fruta roja con mayor rapidez que los machos dicrómatas, lo que sugiere una ventaja visual concreta ligada al color
Cómo se sospecha y cómo se confirma
Las pruebas en internet no permiten detectar el tetracromatismo con fiabilidad. Las pantallas usan un sistema de tres canales de color, por lo que no pueden reproducir con precisión una percepción potencialmente más rica. Aun así, notar diferencias entre la vida real y las pantallas puede ser una pista
Otra señal posible es la conciencia constante de que la propia percepción cromática no coincide con la de los demás. También se ha observado que algunas personas con esta condición presentan una sensibilidad particular a la luz LED intensa y prefieren fuentes más cálidas
Un debate todavía abierto
Los investigadores aún no saben por qué en algunos casos el tetracromatismo retiniano se convierte en una capacidad funcional y en otros no. Podría depender de la sensibilidad del cono extra, del aprendizaje visual o del uso cotidiano de esa información
Para Antico, esa capacidad se volvió parte de su oficio. Dice que desarrolló su visión cromática como si fuera un músculo, después de años de trabajo con pintura y mezclas de color. Para ella, percibir matices que otros no ven no es una rareza menor, sino una ventaja que cambió su vida