El eclipse solar total del 12 de agosto convirtió a Zaragoza en un destino internacional. Desde el Puente de Piedra, sobre el río Ebro, miles de visitantes siguieron el fenómeno. Sin embargo, la capital de Aragón ofrecía mucho más que poco más de un minuto de oscuridad en pleno día

Zaragoza es una ciudad que se puede recorrer a pie. El casco histórico concentra buena parte de sus edificios más importantes, mientras que el Ebro, el tranvía y los parques ayudan a orientarse y a cambiar de paisaje en pocos minutos

Una ciudad para caminar

El Parque Grande José Antonio Labordeta ocupa unas 44 hectáreas y combina lagos, fuentes, senderos y un jardín botánico. Es un espacio utilizado para correr, andar en bicicleta o descansar bajo los árboles

La cercanía entre los servicios, las zonas verdes y los principales atractivos explica la relación de Zaragoza con el concepto de “ciudad de los 15 minutos”. Muchas distancias que en otras ciudades requieren automóvil o transporte público pueden resolverse caminando

El patrimonio alrededor de la Plaza del Pilar

El recorrido por el centro histórico conduce naturalmente a la Plaza del Pilar. Allí se encuentran la Basílica del Pilar, la Catedral del Salvador —conocida popularmente como La Seo—, La Lonja, el Ayuntamiento y la iglesia de San Juan de los Panetes

La Basílica del Pilar domina el conjunto. El templo actual es barroco, fue declarado catedral en 1676 y basílica en 1948. En su interior conserva obras de Francisco de Goya, más de diez capillas, un órgano y un retablo de alabastro del siglo XVI. También se exhiben dos bombas que cayeron durante la Guerra Civil y no llegaron a explotar

Subir a una de sus torres permite comprender mejor la relación de Zaragoza con el Ebro. Desde lo alto, los puentes atraviesan el río y la ciudad aparece organizada alrededor del agua y de la actividad que históricamente generó

La Seo resume buena parte de la historia local. Fue levantada sobre restos del foro romano de Caesaraugusta, una iglesia visigoda y la antigua mezquita mayor de Saraqusta. Por eso reúne elementos románicos, mudéjares, góticos, barrocos y neoclásicos. La Parroquieta de San Miguel, en el exterior, es una de las obras destacadas del mudéjar aragonés, reconocido por la UNESCO

Muy cerca está La Lonja, construida entre 1541 y 1551 para las actividades comerciales de los mercaderes zaragozanos. Su fachada de ladrillo da paso a un gran salón con columnas anilladas y bóvedas de crucería estrellada. Actualmente funciona como espacio de exposiciones

La iglesia de San Juan de los Panetes aporta una historia menos conocida. Su nombre recuerda la antigua distribución de pan entre personas necesitadas. La torre mudéjar del siglo XVI, además, tiene una marcada inclinación y aparece de forma inesperada durante el paseo

Tapas, mercados y sabores aragoneses

En Zaragoza, comer puede consistir en pedir, compartir y volver a elegir. El Tubo, un entramado de calles del casco histórico, concentra bares donde se suceden las tapas de ternasco, champiñones, boquerones, sardinas y jamón

El vermut, el vino, la cerveza y el tinto de verano acompañan una costumbre basada en recorrer distintos lugares en vez de permanecer toda la noche frente a un solo plato. Entre los sabores más recordados también aparecen unos tomates especialmente sabrosos y el guirlache, un dulce tradicional preparado con almendras y azúcar

El Mercado Central ocupa el lugar donde funcionaba el mercado de Zaragoza desde la Edad Media. El edificio actual, proyectado por Félix Navarro e inaugurado en 1903, combina hierro, piedra, ladrillo y cristal. En la fachada, las ocho letras de ZARAGOZA están distribuidas entre los capiteles y sobre el arco principal figura la inscripción “AÑO 1903”

Más allá de su arquitectura, el mercado conserva una actividad cotidiana: frutas, verduras, pescaderías, carnicerías, fiambres y productos como distintos cortes de ternasco, manos y orejas. Sigue siendo un espacio de compras y encuentro, no una pieza de museo

El vino como puerta de entrada a Aragón

Las referencias a bodegas y variedades locales conducen fuera de Zaragoza, hacia un territorio donde la garnacha y la cariñena tienen un papel central. A unos 40 minutos de la ciudad se encuentra la zona de la Denominación de Origen Cariñena

Las visitas a bodegas permiten conocer los procesos detrás de cada botella: las máquinas, las barricas, los tiempos de reposo y las diferentes técnicas de elaboración. Además de garnacha y cariñena, allí se producen vinos con otras uvas, entre ellas la macabeo

La degustación de un vino naranja suma una experiencia diferente. El recorrido sensorial comienza con la copa quieta, continúa con el movimiento para liberar los aromas y termina con el vino en boca, acompañado por distintos maridajes

El silencio del Monasterio de El Olivar

A cuatro kilómetros de Estercuel, en la provincia de Teruel, el Monasterio de Santa María de El Olivar aparece entre pinares. El conjunto funciona como hospedería monástica y conserva la iglesia, el claustro, la sacristía, la sala capitular y otras dependencias históricas

El paisaje modifica por completo el ritmo del viaje. Lejos del movimiento urbano, el monasterio propone una pausa marcada por la naturaleza y el silencio. Una cena compartida entre huéspedes de distintas nacionalidades terminó con las mesas y las sillas apartadas para observar el cielo

Las estrellas comenzaron a aparecer una tras otra y alguna fugaz cruzó la noche. La soprano argentina Vanesa Aguado Benítez sumó su voz a la escena, en una combinación de música, montaña y oscuridad que devolvió al viaje su vínculo inicial con el cielo

Teruel y la identidad mudéjar

El recorrido continuó hacia Teruel, una de las tres provincias aragonesas junto con Zaragoza y Huesca. De escala más pequeña, la ciudad puede recorrerse caminando entre calles de piedra, plazas y torres mudéjares

La Plaza del Torico es uno de sus símbolos. En lo alto de una columna se encuentra la pequeña figura del toro y, bajo la plaza, se conservan aljibes medievales construidos desde el siglo XIV para almacenar agua

El mudéjar define buena parte del patrimonio turolense. La Catedral de Santa María de Mediavilla, las torres de San Martín y El Salvador y la iglesia de San Pedro forman parte del conjunto reconocido por la UNESCO. La catedral conserva una destacada techumbre mudéjar, mientras que la Torre de El Salvador refleja la combinación de tradiciones islámicas y cristianas

En la iglesia de San Pedro aparece otra de las historias centrales de la ciudad: la de los Amantes de Teruel, Isabel de Segura y Diego de Marcilla. El conjunto incluye la iglesia, la torre, el claustro y el Mausoleo de los Amantes

La Escalinata, el Acueducto de los Arcos y los restos de las murallas completan un recorrido que muestra que Teruel es mucho más que sus torres

Datos útiles

Cómo llegar

Desde Madrid, el AVE llega a la estación Zaragoza-Delicias en aproximadamente 1 hora y 15 minutos. Hay varias frecuencias diarias y el valor del pasaje depende del día, el horario y la anticipación de compra. La estación también conecta con el transporte urbano, los taxis y el aeropuerto

Cómo moverse

El casco histórico de Zaragoza se recorre cómodamente a pie. Para distancias más largas existen tranvías y una amplia red de autobuses. No es imprescindible alquilar un automóvil para conocer los principales atractivos del centro

Qué comer

El Ternasco de Aragón, con Indicación Geográfica Protegida, es uno de los productos destacados. También son habituales la borraja, el bacalao al ajoarriero y distintas preparaciones de cordero. Para comer de manera informal, El Tubo y las zonas de Santa Marta y San Pedro Nolasco reúnen bares de tapas

Qué visitar

La Plaza del Pilar concentra la Basílica, La Seo, La Lonja y San Juan de los Panetes. También conviene cruzar el Puente de Piedra, visitar el Palacio de la Aljafería y recorrer los museos Goya - Colección Ibercaja y Pablo Gargallo. La Ruta de Caesaraugusta permite acercarse al pasado romano de la ciudad

El viaje puede terminar de la manera más sencilla: caminando sin rumbo fijo por el casco histórico, entrando en una iglesia, cruzando el Ebro o sentándose en una terraza. El eclipse fue el motivo inicial, pero Zaragoza y Aragón ofrecen suficientes calles, sabores, paisajes y relatos para convertirlo apenas en una parte del recorrido