A los 14 años, Claire Parfitt escribió a la NASA para pedir una experiencia laboral. La respuesta fue negativa, pero aquel primer rechazo no frenó su interés por el espacio

Poco después encontró otra puerta abierta en el National Space Centre de Leicester, en el Reino Unido. Allí empezó a acercarse de manera directa al mundo de la exploración espacial y a tareas vinculadas con una exposición

Un inicio poco habitual

Cuando tenía 17 años, trabajó de forma temporaria en ese centro y participó en la preparación de piezas para una muestra. Entre ellas había un inodoro utilizado en el espacio, que debió limpiar antes de que el material estuviera listo para el público

También colaboró con el desembalaje del traje espacial de Helen Sharman, la primera británica en viajar al espacio. Para Parfitt, esa etapa fue su primer contacto real con objetos y personas que hasta entonces solo conocía de lejos

Durante ese período, además, conoció a referentes con cargos de conducción dentro de la institución. Ver a una mujer al frente del centro influyó en su forma de imaginar su propio futuro profesional

Formación y salto profesional

Con el paso de los años, Parfitt estudió física y luego obtuvo un doctorado en ingeniería de sistemas de energía para naves espaciales. Su carrera siguió ligada a distintos proyectos de exploración

Entre ellos estuvo ExoMars Rosalind Franklin, el programa europeo que desarrolla un rover para investigar Marte, y también SMILE, una misión científica enfocada en la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre

En 2019 ingresó al Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial de la Agencia Espacial Europea, en Países Bajos. Desde allí trabajó en planificación y desarrollo de iniciativas espaciales

El foco en Marte

Hoy Parfitt se dedica a estudiar qué tecnologías, sistemas y capacidades serán necesarios para las próximas etapas de la exploración marciana

Además, participa en el Grupo Internacional de Exploración de Marte, que reúne a agencias y organizaciones de distintos países para coordinar esfuerzos y definir condiciones para futuras misiones, incluida una eventual presencia humana en el planeta