La hora en la que se hace ejercicio empieza a ganar peso en la discusión científica sobre salud metabólica. Distintas investigaciones recientes apuntan a que la actividad física realizada por la tarde o la noche podría asociarse con un mejor control de la glucosa, especialmente en personas con prediabetes, diabetes tipo 2 o alteraciones en el metabolismo
La tarde, con señales favorables para la glucemia
Un estudio realizado en adultos con sobrepeso u obesidad y alguna alteración metabólica encontró que concentrar más de la mitad de la actividad física moderada a vigorosa entre las 18 y las 00 se vinculó con niveles promedio de glucosa más bajos durante 24 horas. El efecto apareció tanto de día como de noche, y fue más claro en quienes ya tenían problemas en la regulación del azúcar
Otra revisión de estudios en humanos halló que la glucosa en ayunas tendía a ser más alta después del ejercicio matutino que tras sesiones vespertinas o nocturnas. Aunque los resultados sobre otros indicadores fueron menos uniformes, la tendencia general favoreció a entrenar más tarde
Ritmos biológicos y respuesta del cuerpo
El organismo no responde igual durante toda la jornada. En las primeras horas del día suele haber mayor sensibilidad a la insulina y mejor tolerancia a la glucosa. A medida que avanza el día, esa respuesta se atenúa y aumenta la resistencia a la insulina, algo especialmente relevante en personas con alteraciones metabólicas
El ejercicio también actúa como un sincronizador de los relojes biológicos. Cuando se practica por la tarde, se ha asociado con menores niveles de cortisol e inflamación, además de una mayor capacidad del músculo para usar energía. Eso podría facilitar que la glucosa circulante se utilice o se almacene con más eficiencia
Qué pasa con el entrenamiento de mañana
La evidencia no es concluyente. Los estudios disponibles son pequeños, heterogéneos y con limitaciones metodológicas, por lo que no permiten afirmar que un horario sea universalmente superior. En algunos trabajos, ciertos indicadores como el tiempo en rango o los episodios de hipoglucemia mostraron ventajas para la actividad matutina, aunque sin suficiente solidez estadística
Por eso, los especialistas insisten en que cualquier momento del día es mejor que no moverse. El beneficio del ejercicio existe más allá del reloj, y el horario ideal también depende de la rutina y las preferencias de cada persona
Qué ejercicio ayuda más
La intensidad y el tipo de entrenamiento también influyen. Las rutinas de fuerza y los intervalos de alta intensidad aparecen entre las opciones más eficaces para reducir la glucosa en sangre, tanto en personas con diabetes como en quienes tienen riesgo de desarrollarla. Además, el trabajo de fuerza ayuda a preservar masa muscular, algo clave frente al envejecimiento y la resistencia a la insulina
Para quienes solo pueden entrenar por la mañana, una recomendación práctica es evitar una carga excesiva de carbohidratos antes de la actividad y empezar el día con una comida ligera, con proteínas y carbohidratos complejos
La clave sigue siendo la constancia
El ejercicio no solo quema calorías. También hace que el músculo use glucosa circulante, lo que contribuye a bajar el azúcar en sangre y a reducir la grasa acumulada alrededor de los órganos. Esa acción es central en la prevención y el tratamiento de la diabetes y de la resistencia a la insulina
La conclusión más sólida es sencilla: el ejercicio regular y sostenido importa más que la hora exacta. Si el momento de la tarde o la noche resulta viable, podría sumar un beneficio extra para la glucemia. Si no, la prioridad sigue siendo mantener la actividad de forma constante