Viajar en el tiempo sigue siendo una de las grandes ideas de la ciencia ficción, pero también tiene una base en la física. Según Juan Martín Maldacena, uno de los teóricos argentinos más reconocidos y profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, sí existe una forma de ir hacia el futuro
El científico lo explicó durante su visita a la Argentina, donde participó de la conferencia Advances in Quantum Gravity & Strings, organizada por el Instituto de Física de La Plata. Allí señaló que el mecanismo sería la dilatación temporal, un efecto previsto por la relatividad de Albert Einstein
La clave estaría en moverse a velocidades extremadamente altas, muy cerca de la velocidad de la luz. En esas condiciones, el tiempo no transcurriría igual para todos: para quien viaja, pasarían menos horas, días o años que para quienes permanecen en la Tierra
Pero hay una trampa. Aunque el viajero pudiera llegar al futuro, después no tendría una manera simple de volver al momento de origen. “Esa es la manera más sencilla: viajar a velocidades muy rápidas”, resumió Maldacena
El físico también bromeó con otra consecuencia de ese viaje: a esas velocidades, una persona en principio no envejecería al ritmo habitual. En términos prácticos, si alguien partiera en una nave casi a la velocidad de la luz y regresara, encontraría que en la Tierra pasó mucho más tiempo que para ella
Eso no significa que el envejecimiento se detenga por completo. El cuerpo seguiría su propio tiempo, pero mucho más lentamente que en una situación normal, siempre que la velocidad alcanzada fuera suficientemente alta
Para Maldacena, el viaje al futuro podría seducir a los más curiosos, aunque no necesariamente resulte tan conveniente. Después de todo, llegar no garantiza poder contar el regreso