El ruido que generan los aviones supersónicos no aparece únicamente cuando cruzan la barrera del sonido. El boom sónico es parte del vuelo mientras la aeronave se mantiene por encima de la velocidad del sonido y sus ondas de presión se desplazan hasta el suelo
La idea de que se trata de una especie de explosión instantánea no es correcta. El fenómeno responde a ondas de choque invisibles que se forman cuando el avión supera Mach 1 y avanza más rápido de lo que esas perturbaciones pueden propagarse en el aire
Cómo se forma el estruendo
Cuando una aeronave vuela por debajo de la velocidad del sonido, las ondas de presión tienen tiempo de expandirse a su alrededor. En cambio, al sobrepasar Mach 1, aparecen cambios bruscos de presión alrededor de distintas partes del fuselaje
La nariz, la cabina, las alas, las tomas de aire y la cola pueden generar sus propias ondas. Esas perturbaciones se combinan y, al llegar a la superficie, suelen percibirse como dos golpes principales
Por qué se escucha después
El sonido no llega al instante en que pasa el avión. Las ondas se abren paso desde la ruta de vuelo y cubren una zona amplia, por lo que personas ubicadas en lugares distintos pueden oír el mismo evento
La altura también influye. A unos 55.000 pies, el boom puede tardar cerca de un minuto en tocar tierra. Para entonces, la aeronave ya se encuentra varios kilómetros adelante
Además, no todos lo perciben igual. La forma del avión, la trayectoria y el estado de la atmósfera modifican la intensidad y el tipo de ruido que llega al oído
El intento por reducir el impacto
Ese problema frenó durante décadas los vuelos supersónicos comerciales sobre tierra y derivó en restricciones en distintos países
Para estudiar una alternativa, la NASA desarrolla el X-59, un avión experimental diseñado para transformar el estruendo clásico en un golpe mucho más suave
El proyecto forma parte de la misión Quesst, que analiza cómo se forman las ondas de choque, cómo atraviesan la atmósfera y de qué manera puede reducirse el ruido en tierra
Los ensayos incluyen simulaciones, túneles de viento, laboratorios acústicos, sensores y pruebas con aeronaves. También se estudia cómo reaccionan personas y estructuras ante este tipo de sonido
La próxima etapa prevé vuelos sobre zonas habitadas para registrar la respuesta de las comunidades y enviar esos datos a los reguladores, con la mira puesta en futuros estándares para vuelos supersónicos comerciales sobre tierra