Durante años, la búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra se apoyó en una idea simple: si una civilización tecnológica transmite una señal de radio, los telescopios podrían reconocerla. Pero una nueva investigación sugiere que ese mensaje podría llegar cambiado, y por eso pasar inadvertido

El trabajo analizó el efecto del clima espacial sobre ondas emitidas desde planetas lejanos. Según los investigadores, la actividad de la estrella anfitriona puede modificar la señal antes de que abandone su sistema, de modo que lo que finalmente alcance la Tierra no conserve la forma original

El filtro de la propia estrella

Alrededor de las estrellas hay plasma, un gas con partículas cargadas eléctricamente. También pueden registrarse vientos estelares y eyecciones de masa coronal, fenómenos capaces de alterar el entorno cercano. En el caso del Sol, ese tipo de actividad ya afecta satélites, comunicaciones y redes eléctricas

Los científicos plantean que algo similar podría ocurrir en torno a una estrella con planetas habitados. Si desde allí se emitiera una señal de radio, esas irregularidades podrían ensanchar su frecuencia y debilitar su punto más intenso

Una señal más difícil de reconocer

Los programas SETI suelen buscar emisiones muy estrechas en frecuencia, porque ese patrón se considera una pista posible de origen tecnológico. El problema es que una señal originalmente compacta podría expandirse al atravesar el entorno estelar y quedar por debajo del umbral de detección

Para explicarlo de forma simple, el proceso sería parecido a una imagen que cruza un vidrio distorsionado: sigue existiendo, pero pierde nitidez. Así, una transmisión extraterrestre podría estar allí sin encajar en los criterios que hoy usan los observatorios para encontrarla

“Las búsquedas de SETI suelen estar optimizadas para detectar señales extremadamente estrechas. Si una señal se ensancha debido al entorno de su propia estrella, puede caer por debajo de nuestros umbrales de detección, incluso cuando está presente”, señaló Vishal Gajjar, astrónomo del Instituto SETI y autor principal del estudio