El héroe de una serie inolvidable
Alexis Castro quedó en el centro de la escena después de la clasificación de Estudiantes a las semifinales de la Copa Libertadores, instancia a la que el club regresó tras 17 años. El mediocampista convirtió los dos goles del triunfo global por 2-1 ante Corinthians
En La Plata aprovechó una pelota suelta después de un córner y abrió el marcador apenas iniciado el partido. En Brasil, cuando faltaban tres minutos para el final, sorprendió con una volea de zurda que se metió junto a un ángulo y desató el festejo del pueblo rojiblanco
La clasificación pudo haber cambiado en el minuto 101, cuando Memphis Depay tuvo un penal para Corinthians. El delantero neerlandés remató por encima del travesaño y el protagonismo volvió a Castro, autor de sus primeros goles en una Libertadores con la camiseta de Estudiantes
Una celebración dedicada a su familia
Emocionado después del partido, Castro destacó el respaldo de su esposa, su familia y su hijo, de apenas dos meses. También valoró el esfuerzo de un plantel que, según sus palabras, pelea cada pelota hasta el último instante
En medio de la alegría, recurrió a una frase de Alejandro Sabella y aseguró que el equipo había “pasado el Rubicón”, una referencia que reflejó su identificación con la historia de Estudiantes
El fútbol heredado y el apodo de “Puchito”
El vínculo de Castro con el fútbol comenzó mucho antes de su llegada al club platense. Es hijo de Fernando Castro, conocido como “Pucho”, quien jugó en River, Racing, Quilmes, Chacarita, Instituto, Banfield y Gimnasia
Su tío Fabián “Pepe” Castro también tuvo una extensa trayectoria y es considerado un referente de Atlanta. Alexis creció rodeado de esas historias, aunque siempre marcó diferencias entre su estilo y el de su padre, que era puntero derecho. Por eso, el apodo familiar quedó en una versión más pequeña: “Puchito”
Un recorrido con más obstáculos que certezas
San Lorenzo lo recibió cuando tenía diez años, pero lo dejó libre antes de su debut profesional. Tigre le abrió entonces la puerta y allí llegó a Primera con 20 años. En 2017, el club de Boedo pagó 1.800.000 dólares para repatriarlo
Sin embargo, su paso por San Lorenzo no alcanzó la continuidad esperada. También fue cedido a Defensa y Justicia, Tijuana y Colón, hasta que Tigre volvió a incorporarlo en 2022 a partir de una deuda pendiente con San Lorenzo
En Victoria integró el equipo que terminó segundo en el año de su regreso, aunque la relación con el club atravesó momentos de afecto y resistencia. Finalmente, se marchó libre a Nacional de Uruguay
Colón y el salto hacia su mejor versión
El cambio comenzó en Colón. Eduardo Domínguez le dio un papel central en el equipo que ganó la Copa de la Liga 2021 y Castro respondió con el tercer gol de la final frente a Racing
Cuatro años después, Domínguez volvió a pedirlo, esta vez para Estudiantes. Aunque no empezó como una pieza principal, formó parte de los planteles que conquistaron el Torneo Clausura y el Trofeo de Campeones
Alexander Medina también encontró la manera de aprovechar su zurda y su experiencia. Antes de la serie con Corinthians, Castro había marcado ante Gimnasia en el 4-0 del clásico, con una definición de pecho y remate cruzado
Además, ingresó en los minutos finales contra Independiente Medellín y asistió de cabeza a Mikel Amondarain en el gol que aseguró el pase a los octavos de final. En otra actuación destacada, convirtió ante River en el Monumental y festejó simulando fumar un cigarrillo, en homenaje a su padre
La plenitud encontrada en Estudiantes
Después de la clasificación, Castro aceptó con humor que su apodo podía transformarse en una referencia más cercana a un habano. La explicación se relaciona con la celebración que dedicó a su padre y con el lugar que ocupa hoy dentro del club
A un mes de cumplir 32 años, el mediocampista atraviesa el momento más pleno de su carrera. En Estudiantes encontró continuidad, reconocimiento y una identidad futbolística que parece encajar con la escuela que representa el club