WASHINGTON.– Donald Trump inició su segundo mandato con la intención de estrechar la relación con Canadá hasta plantear que el país se convirtiera en el estado número 51 de Estados Unidos. Meses después, su estrategia produjo el efecto contrario: Ottawa comenzó a acercarse a la Unión Europea
La invitación europea para que Canadá adopte la categoría de “miembro asociado” representa, aunque todavía no está claro su alcance concreto, una señal del deterioro de los vínculos entre ambos países norteamericanos
La iniciativa también refleja las consecuencias de una política exterior basada en las amenazas hacia aliados tradicionales. Incluso si el acuerdo termina teniendo un valor principalmente simbólico, muestra un cambio en las relaciones internacionales que podría ser difícil de revertir
“La decisión de Canadá y la UE debe entenderse como una consecuencia directa de las acciones y la retórica de Trump”, afirmó James Batchik, subdirector del Centro Europeo del Atlantic Council
Según el analista, las declaraciones sobre anexar Canadá y las amenazas contra Groenlandia reforzaron en Europa la idea de que Estados Unidos dejó de ser el aliado confiable de otras épocas
Aranceles y tensión política
La ofensiva de Trump contra Canadá también tuvo efectos en la política interna de ambos países. Los aranceles afectaron sectores centrales de la economía canadiense, entre ellos la industria automotriz, el acero, el aluminio y la madera
Al mismo tiempo, la confrontación generó dificultades para los republicanos en estados clave de Estados Unidos y puso en riesgo el control del Senado por parte del partido
En Canadá, la hostilidad hacia sus dirigentes contribuyó a fortalecer al Partido Liberal y a su actual líder, el primer ministro Mark Carney, quien se presentó como un adversario de Trump
Durante un discurso en Davos, Carney reclamó un nuevo orden mundial que no estuviera encabezado por Estados Unidos. “Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estamos sentados a la mesa, estaremos en el menú”, sostuvo
Trump respondió con dureza a la propuesta europea. Dijo que Canadá había sido un socio comercial deficiente y advirtió que podría imponer aranceles muy elevados a Europa o reducir el comercio con el bloque si interpretaba la iniciativa como un acto hostil
La estrategia de Trump en el hemisferio
El conflicto con Canadá forma parte de una política más amplia de Trump hacia el Hemisferio Occidental, una región que durante los últimos gobiernos estadounidenses había quedado relegada frente a las prioridades en Medio Oriente y Asia
Tras una operación estadounidense que derrocó al líder de Venezuela, el presidente intensificó su presión sobre otros países de la zona. Su gobierno aplicó medidas económicas contra Cuba y planteó una “toma amistosa” de la isla
Además, Trump amenazó con controlar el Canal de Panamá y con apoderarse de Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca
En ese marco, presentó el denominado “Corolario Trump” como una actualización de la Doctrina Monroe. La nueva formulación sostiene que el destino del hemisferio debe estar bajo control estadounidense y no de gobiernos extranjeros ni de instituciones internacionales
Las políticas hacia Cuba y Venezuela están encabezadas por el secretario de Estado Marco Rubio, cuyo interés en América Latina está asociado a su firme posición antisocialista. Sin embargo, la presión sobre Canadá responde principalmente a motivos comerciales y económicos
Una asociación todavía indefinida
Liana Fix, investigadora principal para Europa del Council on Foreign Relations, señaló que aún no existe una definición precisa sobre lo que implicaría para Canadá ser “miembro asociado” de la Unión Europea
Canadá y el bloque europeo celebrarán una cumbre a fines de octubre, en la que podrían presentar propuestas más concretas. Entre las áreas de posible cooperación figuran el Ártico, la industria de defensa y los minerales críticos
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que ambas partes pueden profundizar su coordinación en esos sectores
Para Fix, la iniciativa busca transmitir que las potencias medias tienen capacidad de acción y no aceptarán ser intimidadas por la administración Trump
Batchik advirtió que el presidente estadounidense ha sido más moderado con rivales históricos como Rusia y China, mientras intensificó sus críticas contra países que hasta hace poco eran considerados aliados
Ese cambio, sostuvo, podría provocar un alejamiento generacional entre Europa y Estados Unidos o exigir años de esfuerzo para recomponer la relación