Boca confirmó su buen momento con una goleada 4-0 sobre Recoleta en Asunción y selló la serie por un global de 7-1 para meterse en los cuartos de final de la Copa Sudamericana

El equipo de Rodolfo Arruabarrena resolvió el partido en la primera mitad, manejó los tiempos con comodidad y dejó otra señal de crecimiento, aun sin dos piezas importantes como Leandro Paredes y Leonardo Flores

Una ventaja que apareció temprano

En el Defensores del Chaco, Boca encontró rápido los goles que había dejado pasar en la ida. Antes del descanso ya tenía la clasificación encaminada y obligó a Recoleta a jugar desde atrás, con poco margen para reaccionar

Hubo algunos desajustes iniciales, sobre todo en el sector de Nicolás Figal, pero Álvaro Montero respondió con seguridad y sostuvo el cero cuando el local insinuó peligro

Villa volvió a desequilibrar

Sin tanta fluidez como en otros partidos, Boca igual logró lastimar. Tomás Aranda dio claridad entre líneas, Milton Delgado se acomodó como volante central y, otra vez por la izquierda, Sebastián Villa fue el atacante más incisivo

El 1-0 llegó por Santiago Ascacibar, que sigue sumando goles: aprovechó un rebote, ganó en el área y definió con el arco libre. Sobre el cierre del primer tiempo, Villa encontró el suyo y amplió la ventaja

Con la serie prácticamente sentenciada, Arruabarrena pudo regular cargas y darles minutos a jugadores con menos ritmo. Recoleta adelantó sus líneas en el complemento, tuvo alguna chance aislada y Boca también dispuso de espacios para aumentar la diferencia

Un equipo que vuelve a sentirse candidato

La victoria refuerza una tendencia: Boca gana, compite y ya muestra una base reconocible. El equipo mejoró su presencia ofensiva, recuperó confianza y volvió a presentarse con la sensación de favorito

Ahora se le viene San Pablo, un rival de peso y de historia copera, en un cruce que exigirá una versión todavía más sólida