Una carrera para pelear más arriba

Franco Colapinto cerró el Gran Premio de Italia con dos puntos y una sensación clara: podía haber llegado más lejos. En Monza, el argentino contó con las ocho actualizaciones aerodinámicas de su Alpine A526 y mostró un ritmo competitivo desde el inicio

Había clasificado octavo, igualando su mejor resultado en la temporada, y largó séptimo por la penalización a Kimi Antonelli. En el arranque ganó terreno con rapidez, llegó a ubicarse tercero tras superar a Max Verstappen y después sufrió un despiste que lo hizo caer hasta el 16° puesto

Remontada, carácter y puntos

Lejos de rendirse, Colapinto volvió a avanzar con maniobras precisas e inteligencia para administrar la energía del auto. En ese tramo destacó un doble sobrepaso sobre Ollie Bearman y Gabriel Bortoleto, una muestra de lectura de carrera y confianza en el ritmo del Alpine

Con la suma de lugares obtenidos al inicio y en la recuperación posterior, avanzó once posiciones en total. Terminó noveno y celebró una cosecha que le permite seguir sumando en una temporada en la que ya convirtió puntos en la mitad de los Grandes Premios disputados en 2026

La emoción de haber estado cerca

La parte más fuerte del domingo llegó después, cuando se quebró al hablar de la carrera. Primero lo consoló su ingeniero, Stuart Barlow, y luego, en la zona mixta, dejó una lectura cruda de lo ocurrido: “Una carrera dura. Muy frustrante. Tenía una gran oportunidad y no la aproveché. Triste por eso. Una gran carrera y un grave error. Desaproveché una gran oportunidad para mí y para el equipo. Aprender de esto”

La emoción también tuvo respaldo dentro del equipo. Más tarde, Flavio Briatore destacó el trabajo de ambos pilotos y subrayó el valor de los puntos obtenidos por Colapinto para la escudería

Un recorrido que explica esas lágrimas

La reacción del argentino fue la de alguien que conoce de esfuerzo, sacrificio y distancia. Su recorrido hacia la Fórmula 1 estuvo marcado por decisiones familiares difíciles, temporadas sostenidas con mucho trabajo y años de exigencia fuera de casa

Por eso su frustración en Monza no fue solo deportiva. Fue la de un piloto que siente que tiene herramientas para pelear adelante y que vive cada carrera como una oportunidad real. Colapinto terminó el día con dolor por lo que escapó, pero también con otra señal de madurez: supo responder, remontar y sostenerse cuando la carrera se le torció

Monza le dejó lágrimas, sí, pero también una confirmación: cuando el auto acompaña, Colapinto está para mucho más