Rubén Darío Insua regresa a San Lorenzo para iniciar su tercer ciclo al frente del plantel. Llegó desde Estados Unidos y firmó contrato hasta diciembre de 2027, con la misión inmediata de ordenar el clima interno y apuntalar al equipo en la recta decisiva del torneo

Un club atravesado por el desorden

Desde su salida en abril de 2024, el club de Boedo vivió una etapa de fuerte convulsión. En 29 meses pasaron siete presidentes y cinco entrenadores, en un contexto atravesado por conflictos políticos, económicos y deportivos

La desvinculación de Insua se produjo luego de la derrota ante Independiente del Valle por la Copa Libertadores. En ese momento, la dirigencia decidió terminar su segundo ciclo, que había dejado al equipo lejos del descenso y con presencia internacional

Los cambios en el banco

Después de Insua llegó Leandro Romagnoli, con un paso breve y sin solidez en el torneo local, aunque con una mejora en la Copa Libertadores. Más tarde asumió Miguel Ángel Russo, que condujo al equipo hasta semifinales antes de dejar el cargo

Luego fue el turno de Damián Ayude, en medio de una crisis más profunda, y más tarde de Gustavo Álvarez, que duró apenas algunos meses pese a haber encontrado una idea de juego. El último antecedente fue Néstor Raúl Gorosito, cuyo ciclo terminó rápidamente tras ocho partidos

La vuelta en un escenario límite

El regreso de Insua se da en un club con urgencias acumuladas y una estructura aún en reconstrucción. San Lorenzo atraviesa una etapa de transición institucional y necesita resultados, estabilidad y una identidad que no logró sostener en los últimos dos años

Insua asume con el desafío de recomponer el vínculo entre el equipo y su entorno. Su objetivo inmediato será darle paz al plantel, recuperar funcionamiento y volver a poner a San Lorenzo en la pelea por los puestos de privilegio