Eduardo Coudet dejó el estadio de River con una valija en la mano y una sonrisa apenas circunstancial, después de la derrota ante Rosario Central y de una reunión con Stefano Di Carlo que se extendió hasta las 23.25 del domingo

La escena contrastó con el clima que rodea a su ciclo, cada vez más presionado por los resultados. Aunque el entrenador evita dar señales de ruptura, el golpe volvió a exponer la fragilidad de su presente en Núñez

Un ciclo que perdió impulso

El 4 de marzo, cuando asumió, el arribo de Coudet estuvo acompañado por un fuerte respaldo institucional. Sin embargo, la caída en la final del torneo Apertura ante Belgrano, por 3 a 2 en Córdoba, inició un retroceso que luego se profundizó

Después llegaron los tropiezos en el Clausura y la eliminación de la Copa Argentina frente a Aldosivi. En ese contexto, el propio técnico ya había resumido la exigencia del cargo con una frase tajante: “River no te da margen ni tiempo. Hay que ganar”

Presión y respaldo

Rosario Central terminó de agravar el panorama de un entrenador cuyo contrato sigue vigente hasta el 31 de diciembre de 2027. Tras el partido, cuando le consultaron a Enzo Francescoli por la continuidad del DT, la respuesta fue afirmativa

Más allá del golpe, Coudet conserva intención de seguir y está obligado a dar una respuesta inmediata el próximo sábado frente a Tigre, en Victoria. Allí buscará ofrecer la primera señal concreta de recuperación en un tramo que ya no admite más desvíos