Las Leonas suelen dejar huellas por generaciones, y en el arco esa historia también tiene nombres propios. Mariela Antoniska abrió el camino, Belén Succi consolidó otra etapa dorada y Cristina Cosentino tomó el relevo para convertirse en una pieza central del presente campeón
En la final frente a Países Bajos, la guardavallas fue decisiva: atajó dos penales australianos y provocó el error de un tercero para inclinar la definición a favor de la Argentina en el Wagener Stadium de Amstelveen, después del 1-1 en el tiempo reglamentario
Una final ganada desde la calma
Cosentino, de 28 años, aseguró que el equipo llegaba preparado para un partido durísimo y que la clave estuvo en pelear cada bocha hasta el final. También remarcó el valor de la solidez colectiva y el orgullo por un grupo que venía persiguiendo este objetivo desde hacía dos torneos
La arquera vive horas de enorme exposición y el reconocimiento le llega en el momento más alto de su carrera. En redes sociales celebró la consagración con un mensaje de gratitud y una imagen junto al plantel campeón
Un camino hecho de golpes y paciencia
El recorrido hasta este presente no fue simple. Desde que llegó a la selección mayor en 2019, atravesó varias listas en las que quedó afuera en el cierre, incluyendo Tokio 2020 y el Mundial 2022. Esa seguidilla de golpes la obligó a recomponerse y a sostener su lugar con más trabajo
La oportunidad grande apareció en los Juegos de París, donde se transformó en titular y respondió con actuaciones decisivas. Lejos de apoyarse en el momento, siguió perfeccionándose hasta llegar a esta Copa del Mundo como una arquera confiable y madura
Del primer rechazo al arco propio
Su vínculo con el hockey no nació de inmediato. Empezó casi por obligación escolar y se probó por primera vez en Belgrano Athletic, antes de pasar a Banco Nación en 2016. El puesto de arquera apareció por casualidad en una rotación juvenil, cuando le tocó defender el arco y recibió 14 goles
Aun así, volvió a ponerse los pads. Esa insistencia, sumada a su carácter, la fue llevando a un lugar cada vez más importante. Hoy disfruta del puesto y también de la competencia interna, a la que considera una forma de elevar el nivel del grupo
La técnica y la confianza
Con el tiempo corrigió sus debilidades: mejoró el juego corto dentro del área, trabajó mucho los penales australianos y afinó una forma de atajar basada en la concentración y la lectura del momento. En las definiciones no se carga de cábalas ni busca complicarse con exceso de análisis
Su método es simple: seguir la bocha, mantenerse enfocada y no dejar que la presión la saque de eje. Esa tranquilidad, combinada con el entrenamiento diario, la convirtió en una especialista para las tandas más tensas
La voz del grupo
Dentro del plantel, Cosentino ya ocupa un lugar de referencia. Compañeras y referentes destacan su solidez, su seguridad y la manera en que ordena desde el fondo. Ella misma explica que la arquera ve todo desde una posición privilegiada y que por eso también debe alentar, guiar y sostener al equipo
Más allá de la competencia, valora los vínculos cotidianos: los viajes, la concentración y hasta los juegos compartidos fuera de la cancha. Para ella, esa convivencia fortalece la confianza colectiva y termina influyendo en el resultado
Un futuro que ya tiene destino
Cosentino ya dejó de ser una sorpresa. Es una de las grandes figuras de Las Leonas y una heredera legítima del arco en una selección que sigue ampliando su linaje. Con la Copa del Mundo en las manos, también mira hacia Los Ángeles 2028 como el próximo gran desafío