BELO HORIZONTE.- Atlético Mineiro necesitaba una noche extraordinaria y la encontró en la Arena MRV. Tras perder 2-0 frente a Santos en Vila Belmiro, el equipo brasileño ganó 4-2 como local y avanzó a las semifinales de la Copa Sudamericana luego de imponerse 3-1 en los penales

La clasificación llegó en la última jugada del partido. Kevin Castaño colocó un centro preciso entre los centrales y Tomás Cuello convirtió de cabeza para llevar la serie a la definición. Eduardo Domínguez apenas levantó los brazos, cerró los puños y bebió agua antes de retirarse al vestuario

El entrenador prefirió destacar la unión del grupo y el vínculo con los hinchas. “Este tipo de victorias enaltece el trabajo de los jugadores”, explicó. También remarcó que la relación con la torcida atraviesa un momento especial

De la incertidumbre a la identificación

Domínguez llegó a Belo Horizonte a fines de febrero para reemplazar a Jorge Sampaoli, después de una etapa exitosa en Estudiantes de La Plata. Aunque desde el comienzo valoró la pasión de los integrantes del club, su desembarco estuvo lejos de ser sencillo

Atlético perdió la final del Campeonato Mineiro ante Cruzeiro, alternó actuaciones irregulares y, tras una derrota por 2-0 contra Coritiba, circularon versiones sobre una posible salida. El técnico negó esa posibilidad, pero todavía debía construir respaldo dentro y fuera del vestuario

El cambio comenzó a hacerse visible después del Mundial. Con más tiempo de trabajo, el equipo alcanzó una racha de 14 partidos invicto, eliminó a Cruzeiro de la Copa de Brasil y se metió entre los cuatro mejores de la Sudamericana

Más allá de los resultados, Atlético Mineiro empezó a mostrar una identidad definida. Los hinchas bautizaron ese estilo como “Barbabol” y transformaron al entrenador en “O Barba”, un apodo que pasó de la ironía a la admiración

Una idea compartida con los jugadores

El proceso de adaptación no fue inmediato. Bernard, uno de los referentes del plantel, admitió que al equipo le costó comprender inicialmente las demandas del técnico. En el fútbol brasileño, explicó, la presión por obtener resultados suele dejar poco margen para desarrollar una propuesta

La pausa posterior al Mundial permitió consolidar el trabajo. “El plantel entendió lo que él quiere y, sobre todo, abrazó esa idea”, resumió Bernard meses después

Domínguez también demostró disposición para escuchar. Durante un partido contra Cruzeiro, Bernard y Castaño le sugirieron intercambiar posiciones en el entretiempo. El entrenador aceptó y el equipo terminó remontando el encuentro

“Yo puedo tener una mirada sobre lo que podemos hacer, pero ellos son los que están dentro del campo”, explicó. Esa postura ayuda a entender una conducción de bajo, serena en las conferencias y más intensa durante los partidos

El idioma como parte del vínculo

Su integración también se reflejó en el lenguaje. Durante las primeras semanas, Domínguez hablaba un portugués elemental mezclado con español. En julio decidió asumir el desafío de expresarse en el idioma local, aun con errores

Dos meses después, el portuñol había perdido protagonismo. El entrenador comprendía prácticamente todo y respondía en portugués. El esfuerzo no apuntó solamente a transmitir su idea de juego, sino también a acercarse a quienes debían llevarla adelante

La hinchada percibió esa evolución. Tras la victoria ante Cruzeiro, los mensajes de apoyo al técnico superaron ampliamente a las críticas y aparecieron expresiones como “Absolute Barba”, “Barba de Munique” y “O Barba tem um plano”

Una relación que todavía debe sostenerse

Domínguez entiende que en Atlético Mineiro los resultados y la identificación con la tribuna están estrechamente ligados. Incluso después de recibir silbidos tras un empate contra Bahía, evitó entrar en conflicto y reconoció que la torcida quiere ganar siempre

La remontada contra Santos representó el punto más alto de esa conexión. Bernard marcó a los 17 segundos, Reinier convirtió dos goles, Cuello igualó la serie en el descuento y Gabriel Delfim aseguró la clasificación en los penales

El técnico volvió a cederles el protagonismo a sus futbolistas. “Sabíamos que el partido que habíamos hecho allá no podía volver a suceder. Teníamos que mostrar otra cara y los jugadores la mostraron”, señaló

Aún quedan los compromisos más exigentes y en Brasil una mala semana puede modificar rápidamente el clima. Sin embargo, el entrenador argentino logró algo que excede una victoria puntual: Atlético Mineiro comenzó a reconocerse en su manera de jugar y sus hinchas empezaron a sentirse representados por el equipo