Sandro Mazzola, histórico exdelantero del fútbol italiano, murió a los 83 años. El futbolista desarrolló los 17 años de su carrera profesional en el Inter de Milán, club del que se convirtió en uno de sus máximos símbolos

Durante su trayectoria, Mazzola disputó 565 partidos y marcó 158 goles con la camiseta nerazzurra. Con el equipo ganó cuatro títulos de la Serie A y dos Copas de Europa

Una carrera marcada por los grandes títulos

Mazzola integró la selección italiana que conquistó la Eurocopa de 1968 y también fue parte del plantel que llegó a la final del Mundial de México 1970, perdida ante Brasil

Su debut en el primer equipo del Inter se produjo a los 18 años, en un partido frente a Juventus. El club debió presentar a su equipo juvenil luego de que se ordenara repetir el encuentro por una invasión del campo de juego en Turín

Aquel día, Mazzola marcó de penal el único gol del Inter en la derrota por 9-1. Poco después se consolidó como titular y comenzó una etapa decisiva para la historia del club

En 1964 anotó dos goles en la final de la Copa de Europa, en la victoria por 3-1 frente al Real Madrid. Un año más tarde volvió a ser protagonista en la conquista del certamen

También tuvo un papel central en los títulos de la Copa Intercontinental obtenidos por el Inter en 1964 y 1965, bajo la conducción del argentino Helenio Herrera. En ambas definiciones, el equipo italiano superó a Independiente

El legado de una familia vinculada al fútbol

Mazzola perdió a su padre, Valentino, cuando tenía seis años. El también futbolista e internacional italiano murió en la tragedia aérea de Superga, ocurrida en mayo de 1949, en la que falleció todo el plantel del Torino durante el regreso de un partido disputado en Lisboa

Tras retirarse en 1977, Sandro Mazzola continuó ligado al fútbol como director deportivo del Inter. También ocupó ese cargo en Torino, el club en el que había brillado su padre

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, destacó que el país perdió a una de las figuras más queridas de su fútbol y resaltó la alegría y la pasión que transmitió a varias generaciones

El Inter despidió a Mazzola como una figura inseparable de su identidad y recordó su deseo de ser reconocido como un buen hombre, capaz de dar la cara y seguir luchando incluso cuando ganar parecía imposible