Un plan que prometía más dinero para la FIFA y sus federaciones
La propuesta impulsada por Gianni Infantino buscaba crear una nueva sociedad, controlada por la FIFA, para gestionar actividades comerciales y eventos, incluida la Copa del Mundo. La iniciativa contemplaba la entrada de inversores privados y una distribución de capital entre esos inversores y las federaciones miembro
Según el esquema planteado, las 221 federaciones recibirían 20 millones de dólares de manera inmediata durante los próximos tres años. Además, la empresa Thrive Capital habría buscado socios dispuestos a quedarse con cerca del 30% de la nueva compañía, con asesoría de JP Morgan
El salto que habría dado el salario del presidente
La FIFA informa que el sueldo bruto anual de Infantino es de 4,8 millones de dólares, divididos entre salario y bonificaciones. Si el acuerdo se hubiera concretado, sus honorarios habrían escalado hasta unos 64 millones de dólares, en una transformación que lo habría convertido en una suerte de gerente general del negocio
La reacción global fue adversa y el proyecto quedó archivado. Infantino sostuvo que la iniciativa había generado divisiones y que ya no respondía al objetivo original
Rechazo en cadena y golpe político
UEFA fue una de las voces más duras y acusó al presidente de la FIFA de haber perdido su confianza. El organismo europeo calificó la propuesta como opaca y sostuvo que no resolvía el problema de fondo: cómo distribuir mejor los recursos del fútbol mundial
Concacaf también pidió una revisión integral del liderazgo de Infantino y celebró la retirada del plan. Otras confederaciones, en cambio, optaron por posiciones menos confrontativas y pidieron analizar la iniciativa antes de fijar una postura definitiva
El debate deja ahora abierta la discusión sobre el uso de las reservas de la FIFA y sobre el programa de distribución vigente, en medio de una creciente presión para que la gobernanza del organismo recupere credibilidad