Darío Sztajnszrajber analizó las dificultades que plantea la búsqueda de certezas absolutas en la filosofía contemporánea. Según explicó, la idea de que la filosofía persigue una verdad definitiva convive con corrientes que cuestionan la existencia de una verdad única
En ese marco, recordó la conocida formulación asociada a Nietzsche: “No hay hechos, sino interpretaciones”. Para el filósofo, esta perspectiva abre una discusión sobre los distintos sentidos que puede adquirir la palabra verdad
Tres formas de entender la verdad
Sztajnszrajber diferenció entre la verdad cotidiana, la científica y la filosófica. Las dos primeras, sostuvo, están principalmente vinculadas con el modo en que funcionan las cosas y con la necesidad de organizar la vida diaria
La filosofía, en cambio, busca una verdad relacionada con el sentido general de la existencia. “Una cosa es que algo funcione y otra cosa es que sea verdadero”, planteó, al señalar que la reflexión filosófica también puede asociarse con un propósito más trascendente
Desde su perspectiva, las certezas prácticas permiten desenvolverse en la rutina, pero no necesariamente responden a las preguntas más profundas sobre la vida, el sentido y la propia existencia
La felicidad como ausencia de perturbaciones
Al referirse a la felicidad, el filósofo cuestionó las fórmulas de éxito personal que circulan en las redes sociales. En su lugar, recuperó la noción epicúrea de ataraxia, entendida como la imperturbabilidad del alma y la búsqueda de placeres sencillos
También recordó una conversación con su madre, quien resumió la felicidad como la ausencia de molestias externas. Esa definición, consideró, coincide con la idea epicúrea de independencia frente a aquello que altera la vida
A los 58 años, Sztajnszrajber reconoció que todavía no tiene una respuesta definitiva sobre el propósito de la existencia. Sin embargo, afirmó que encuentra su realización personal en el deseo de conocer y en la capacidad de conservar el asombro