Durante años, la investigación sobre el cáncer de esófago buscó determinar si el riesgo estaba relacionado con el tipo de bebida o con la temperatura a la que se consume. Un amplio estudio realizado en el Reino Unido aporta evidencia a favor de esta última hipótesis

El trabajo analizó los datos de 977.282 adultos y siguió a los participantes durante más de una década. En ese período se registraron 2348 casos de cáncer de esófago: 1045 correspondieron a carcinoma escamoso y 1303 a adenocarcinoma

El riesgo asociado a las bebidas muy calientes

Las personas que declararon consumir bebidas “muy calientes” presentaron un riesgo 3,17 veces mayor de desarrollar carcinoma escamoso de esófago que quienes afirmaron tomarlas tibias

La asociación no se observó de la misma manera en el adenocarcinoma. Esto indica que el efecto de las altas temperaturas podría variar según el tipo de tumor

La frecuencia de consumo también tuvo importancia. Incluso después de considerar la temperatura, quienes tomaban seis o más bebidas calientes por día mostraron un aumento del 71% en el riesgo de carcinoma escamoso

Una posible medida de prevención

Los investigadores estimaron que cerca del 14% de los casos de carcinoma escamoso de esófago podrían evitarse si las personas que consumen bebidas muy calientes redujeran la temperatura a niveles más moderados

La explicación biológica más aceptada es que la exposición repetida al calor puede dañar la mucosa del esófago. Con el tiempo, esa agresión térmica podría favorecer procesos inflamatorios y alteraciones celulares

Sin embargo, se trata de un estudio observacional. La temperatura de las bebidas fue informada por los propios participantes y no se midió directamente. Por eso, los resultados muestran una asociación estadística, pero no demuestran por sí solos una relación causal definitiva

Qué se sabe sobre el mate

La relación entre el consumo de mate y el cáncer de esófago también ha sido estudiada durante décadas en América del Sur. Un análisis publicado en 2014 reunió información de investigaciones realizadas en la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con 1400 casos de carcinoma escamoso de esófago y 3229 personas como grupo de control

Ese trabajo observó que el riesgo aumentaba junto con el consumo acumulado de mate. La temperatura también parecía tener un papel determinante: quienes lo tomaban “muy caliente” presentaban un riesgo significativamente mayor que quienes lo consumían tibio o caliente

Los investigadores concluyeron que la intensidad del consumo y el calor actuaban como factores independientes, aunque el riesgo se incrementaba especialmente cuando ambas condiciones se combinaban