Recepción cargada de emoción
Las campeonas del mundo regresaron al país poco después de las 6 de este lunes y encontraron una bienvenida multitudinaria en Ezeiza. Entre familiares, periodistas y curiosos, la postal se repitió durante horas: banderas argentinas, camisetas celestes y blancas, fotos, abrazos y mucha emoción
Las jugadoras describieron el recibimiento como un momento inolvidable y remarcaron que el título vale mucho más que una estrella en el escudo. Después de tres finales perdidas, el plantel sintió que por fin había quebrado una barrera que venía pesando desde hacía años
Una final ganada en la cancha más difícil
El equipo de Fernando Ferrara superó a Países Bajos por 3 a 1 en los penales, tras el 1 a 1 en el tiempo reglamentario, y se quedó con su tercer título mundial en Amstelveen. Cristina “China” Cosentino fue decisiva al contener remates clave, y Sofía Cairó marcó el penal que definió la consagración
También convirtieron Victoria Granatto y Brisa Bruggesser. En cambio, el intento de Zoe Díaz fue anulado. Del lado neerlandés, solo Marijin Veen pudo anotar, mientras que Pien Sanders, Felice Albers y Freeke Moes fallaron sus ejecuciones
La final tuvo un valor extra por el contexto: Argentina venció a las bicampeonas olímpicas, campeonas vigentes y dueñas de casa, ante un estadio colmado y con figuras históricas como Luciana Aymar y Sergio Vigil siguiendo el partido desde las tribunas
El mensaje del plantel para lo que viene
Tras la premiación, Julieta Jankunas resumió el estado de ánimo del grupo con una frase sencilla y contundente: el equipo soñó con este momento y nunca dejó de creer. También destacó la fortaleza del plantel durante todo el torneo y el peso de haber atravesado derrotas antes de llegar a la cima
María José Granatto, capitana del seleccionado, puso el foco en el futuro y pidió más inversión para el deporte. Señaló que el hockey y el resto de las disciplinas necesitan apoyo para crecer, y sostuvo que este logro puede servir como impulso para mejorar las condiciones de trabajo
Ferrara, por su parte, definió la conquista como una revancha personal y colectiva. También valoró el trabajo del cuerpo técnico, de los clubes y de todo el hockey argentino, al que atribuyó una victoria construida desde el esfuerzo amateur frente a rivales con más recursos