ROSARIO.– La convocatoria superó todas las previsiones. Las tribunas quedaron colmadas, se restringió el ingreso y cientos de personas no pudieron acceder al predio del Hipódromo Independencia. En ese contexto, los Pumas 7s y las Yaguaretés celebraron dos medallas doradas que trascendieron el resultado deportivo
Un triunfo esperado, con tribunas desbordadas
El seleccionado masculino venció 17-7 a Chile en la final disputada sobre la cancha sintética. Santino Zangara y Juan Patricio Batac apoyaron en el primer tiempo, mientras que Marcos Moneta marcó el try que llevó tranquilidad al equipo al comienzo de la segunda mitad
Argentina dominó un partido que, pese a su desenlace previsible, tuvo momentos de tensión. Algunos errores no forzados permitieron que Chile se mantuviera en competencia y obligaron a los locales a sostener la concentración hasta el cierre
Las Yaguaretés consolidaron su crecimiento
El equipo femenino completó una actuación contundente frente a Colombia, a la que derrotó 33-5 en la definición. Ambos conjuntos ya se habían enfrentado el sábado, con triunfo argentino por 24-5, en una rivalidad que históricamente había sido equilibrada
La ausencia de Brasil, ya clasificado a los Panamericanos, ubicaba a las Yaguaretés como favoritas. Sin embargo, el rendimiento en Rosario confirmó la evolución alcanzada durante la temporada anterior y les permitió obtener el primer oro argentino femenino en la historia de los Juegos Suramericanos
Además, la conquista aseguró la clasificación a los Panamericanos de Lima 2027, competencia a la que Argentina regresará luego de no participar en 2023. El nuevo ciclo también estará enfocado en recuperar un lugar entre los mejores equipos del Circuito Mundial
Gregorio Pérez Pardo destacó el valor de competir ante el público argentino y consideró que el torneo representó un comienzo alentador para la temporada. Antonela Reding, por su parte, resaltó la confianza construida después de enfrentar durante el año a varios de los seleccionados más fuertes
El seven amplió su público
Los Pumas 7s no disputaban un partido oficial en la Argentina desde el Sudamericano de Seven de 2015, en Santa Fe. La disciplina suele tener una presencia acotada en el calendario local, pero el seleccionado consiguió atraer a espectadores que exceden al público habitual del rugby
El trabajo de alto rendimiento impulsado por la UAR junto con el Enard y la conducción de Santiago Gómez Cora forma parte de ese proceso. También influyeron la continuidad del equipo desde los Juegos de Tokio 2021 y la popularidad de jugadores como Moneta y Lucho González
La distancia habitual de las competencias internacionales, disputadas en ciudades como Hong Kong, Singapur o Australia, limita el contacto directo entre los protagonistas y sus seguidores. Por eso, la presentación en Rosario tuvo un significado especial para ambas partes
El festejo después de las finales
Tras recibir las medallas, los integrantes de ambos seleccionados permanecieron durante un largo rato junto al público. Firmaron autógrafos y se fotografiaron con adolescentes, familias, amigos y numerosos aficionados
Batac contó con una importante hinchada llegada desde Junín, mientras que De Haro recibió el respaldo más numeroso por su vínculo con Rosario. Moneta fue uno de los jugadores más solicitados, aunque todo el plantel respondió a las muestras de afecto
La cantidad de espectadores también quedó reflejada en las filas de hasta 500 metros que se formaron antes del partido. A pocos metros, el fan fest reunía público con las presentaciones de Benja Amadeo y Turf. La organización no logró anticipar una convocatoria de esa magnitud y quedó desbordada durante buena parte de la jornada
Para los Pumas 7s, el torneo abrió una temporada con objetivos vinculados al título anual y la clasificación olímpica. Para las Yaguaretés, significó el comienzo de un camino orientado a sostener su crecimiento y volver a competir en la elite. Para ambos equipos, Rosario dejó además el recuerdo de un reencuentro excepcional con su gente