El alpinismo español logró un hito que llevaba décadas pendiente: Marc Toralles, Bru Busom y Rubén Sanmartín recibieron el Piolet d’Or por su ascensión en el Yerupajá, la segunda cima independiente más alta de Perú, en la cordillera Huayhuash
La actividad, realizada entre el 4 y el 9 de agosto de 2025 y bautizada como L’essència del compromís, incluyó la apertura de una vía nueva por el espolón y la arista este de la montaña. Después, la cordada enlazó la cumbre principal con el Yerupajá Sur y descendió por la cara sureste
Una ruta casi intacta durante años
La travesía completa por la vertiente este no se había logrado antes. Aunque el Yerupajá fue ascendido por primera vez en 1950, su enorme dificultad técnica y el estado de la montaña mantuvieron muy escasas las visitas, con una última ascensión conocida que se remontaba a 2014
Antes de atacar la pared, los tres alpinistas se aclimataron en la Cordillera Blanca. Ya en el campo base, instalado a 4.900 metros, también estudiaron el descenso: subieron hasta unos 5.400 metros por un glaciar muy fracturado y utilizaron un dron para localizar la salida por la cara sureste
Una escalada de varios días
El ataque a la montaña comenzó por la parte izquierda de la pared y fue ganando altura hacia la derecha entre tramos de roca y hielo. Tras enlazar con la arista llegó el primer vivac, y el grupo necesitó casi tres días para alcanzar la cumbre
Durante la ascensión se toparon con glaciares colgantes, cornisas de nieve y desplomes de hielo, con opciones muy limitadas para colocar protección fiable. Cuando alcanzaron la arista superior, comprobaron que las ocho estacas de nieve que llevaban no bastaban para descolgar todo el material. La única opción era seguir hasta arriba
En el quinto día de actividad recorrieron una cresta de conexión de unos 600 metros, cubierta por grandes acumulaciones de nieve inestable, y llegaron al Yerupajá Sur, de 6.480 metros, al mediodía. Desde allí completaron una cadena de rápeles por la cara sureste, con anclajes abalakov y estacas de nieve, hasta volver al glaciar que ya habían reconocido con el dron y regresar al campo base ese mismo día
Trayectorias construidas sin grandes apoyos
Toralles, Busom y Sanmartín trabajan como guías de alta montaña y financian sus expediciones con sus propios ahorros. No cuentan con un patrocinio fuerte de grandes marcas de material, más allá de ayudas puntuales
Su crecimiento deportivo ha estado vinculado a distintos equipos de alpinismo de la FEDME, dirigidos a lo largo de los años por Chiro Sánchez, Jordi Corominas, Simón Elías y Mikel Zabalza
Un premio que corona años de méritos
El reconocimiento no llegó por sorpresa. Toralles y Busom ya habían firmado ascensiones destacadas, como la décima ascensión absoluta de la Slovak Direct al Denali en 2019, la primera ascensión a la pared este del Siula Grande en 2022 junto a Roger Cararach y la repetición del espolón de los catalanes al Saraghrar Noroeste II en 2023
Sanmartín se incorporó a esta cordada en el Yerupajá, y el resultado abrió una nueva página para el alpinismo español. Con este Piolet d’Or, España entra por primera vez en el palmarés de los llamados Oscars de la montaña
Hasta ahora, solo se habían acercado Jordi Corominas, distinguido en 2024 por toda su carrera, y Sílvia Vidal, que recibió una mención especial en 2021