Georges Breitschmitt defendió el esquema de aporte obligatorio que financia al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) y advirtió que volverlo voluntario sería, en los hechos, dejar sin sustento al organismo
El titular del instituto reconoció, sin embargo, que hay aspectos por corregir. Señaló que falta mejorar la comunicación con quienes aportan, explicar con más claridad cómo se usa cada peso y mostrar mejor los resultados que obtiene la cadena con ese financiamiento
Un aporte que, dice, sostiene la promoción
Breitschmitt sostuvo que el aporte se cobra una sola vez, cuando el animal va a faena, y no en cada operación comercial del proceso productivo. Según detalló, el productor paga $1185 por animal y los frigoríficos algo menos de $600
También cuestionó la idea de que el aporte sea elevado y aseguró que la discusión parte de un dato incorrecto. Para él, si la contribución quedara atada a la decisión de cada actor, muchos dejarían de pagar aunque siguieran beneficiándose de las acciones financiadas por otros
Menos recursos que sus competidores
El dirigente comparó la estructura del Ipcva con la de organismos similares del exterior. Dijo que el instituto maneja un presupuesto cercano a los US$12 millones, tiene tres empleados y participa en cuatro ferias, mientras que otros competidores asisten a nueve y manejan presupuestos que rondan los US$400 millones
En ese contexto, remarcó que la promoción de la carne argentina requiere continuidad y tiempo, porque abrir un mercado demanda gestiones sanitarias, comerciales y diplomáticas que pueden atravesar varios gobiernos
Mercados abiertos y consumo interno
Como ejemplo, recordó el trabajo para recuperar el ingreso de la carne argentina a Estados Unidos tras el cierre por la aftosa. También destacó el crecimiento de China como comprador: pasó de unas 40.000 toneladas por US$150 millones en los primeros años de promoción a unas 500.000 toneladas por cerca de US$2000 millones
Breitschmitt señaló además que el mercado interno sigue siendo el principal destino de la carne vacuna argentina, con alrededor del 70% de la producción, mientras que el 30% restante se exporta. El consumo local, indicó, se ubica hoy en torno de 47 o 48 kilos por habitante al año
Autocrítica y defensa del instituto
El presidente del Ipcva insistió en que el organismo debe corregir lo que no funciona bien, mejorar la información que reciben los aportantes y mostrar con mayor precisión el impacto de sus acciones. Aun así, defendió la necesidad de mantener una herramienta de promoción para vender carne argentina en el mundo
“Tenemos que reforzar la importancia, corregir lo que no funciona bien y seguir convenciendo a toda la cadena de ganados y carnes de que hoy la Argentina necesita un instituto para vender la carne”, resumió