En un maíz de primera del centro-norte de Santa Fe, en estadio V4, fueron halladas dos ninfas de chicharrita en 50 plantas revisadas. En otras 200 plantas, la mitad presentaba daños de isoca cogollera, pese a tratarse de un híbrido Bt con la proteína Vip3Aa20

El hallazgo ocurrió durante una primavera fría, una situación poco habitual para plagas asociadas al verano. Sin embargo, la presencia de insectos no permite por sí sola anticipar una epidemia ni definir una aplicación

La chicharrita exige seguimiento durante todo el año

Después de la crisis del achaparramiento registrada en la campaña 2023/24, el monitoreo de Dalbulus maidis se volvió una tarea permanente. Las trampas amarillas de la zona estuvieron más de 165 días sin capturas durante el invierno de 2024 y 105 días en 2025. En 2026 no hubo un solo día sin capturas

Estos registros no predicen una epidemia, pero muestran que la misma plaga puede comportarse de manera diferente de un año a otro. La presencia de ninfas en maíces guachos y de primera indica que hubo reproducción local: adultos que sobrevivieron al invierno encontraron plantas donde dejar descendencia

Para evaluar el riesgo también importa conocer la cantidad de insectos, el momento de llegada, la proporción que porta patógenos y los maíces disponibles. Un insecto puede portar un patógeno sin ser todavía capaz de transmitirlo

El daño del cogollero también requiere observación

El daño encontrado correspondió al grado 3 de la escala de Davis, con raspados en forma de ventanita o marcas alargadas sobre las hojas del cogollo. Que apareciera en la mitad de las plantas de un maíz de primera resultó llamativo, especialmente por las bajas temperaturas

La tecnología Bt continúa siendo valiosa, pero no reemplaza la recorrida del cultivo. Sin datos de campo no es posible saber si hace falta complementarla con un insecticida. En maíz tardío, demorar seis días una aplicación puede reducir el control del 90% al 58%

Registrar para decidir con información

Dalbulus maidis y Spodoptera frugiperda plantean problemas diferentes. La chicharrita requiere monitoreo anual y atención al paisaje, los hospedantes y los tiempos epidemiológicos. El cogollero exige actuar antes de que la larva ingrese al cogollo y mantener la vigilancia durante los estados reproductivos

Desde la emergencia, el cultivo puede recorrerse semanalmente. Para chicharrita se recomiendan cuatro estaciones de 50 plantas consecutivas, con registro de adultos y ninfas en el envés de las hojas. Para cogollero, al menos dos estaciones de 100 plantas, anotando el porcentaje de plantas dañadas y la presencia de larvas vivas

También es necesario eliminar los maíces guachos antes de la siembra tardía, colocar trampas amarillas, consultar los datos regionales, registrar fecha, lote, híbrido y estado del cultivo, sembrar el refugio y compartir la información

El monitoreo no elimina la incertidumbre, pero permite dimensionarla. Cada trampa revisada, cada planta observada y cada muestra analizada ayuda a distinguir una señal de alerta de una amenaza concreta y a decidir cuándo un insecticida hace falta y cuándo no