La Argentina convive con un nivel de informalidad que, según distintas estimaciones, se ubica entre el 45% y el 50%. Al mismo tiempo, carga con una de las presiones tributarias más altas del mundo. En ese contexto, cualquier reforma fiscal, sostienen los impulsores de esta idea, debería apuntar a reducir ambos problemas a la vez
Un incentivo para pedir factura
La propuesta consiste en crear un régimen que premie al consumidor por exigir el comprobante de compra. El esquema combinaría devolución de impuestos y sorteos, con el objetivo de mover la demanda hacia la formalidad y hacer más costoso vender sin registrar la operación
La lógica detrás de este tipo de mecanismos ya fue utilizada en distintos países. Entre las herramientas más comunes aparecen los sorteos, la deducción de gastos personales y la devolución parcial de tributos. En todos los casos, la bancarización y la digitalización facilitan su funcionamiento
El caso brasileño como referencia
El modelo más citado es el de Brasil, donde programas como la "Nota Fiscal Paulista" o "CPF Nota Fiscal" combinan reintegros con premios mensuales y anuales. El sistema se extendió en varios estados y permite acreditar parte del impuesto en la cuenta del consumidor o usarlo para cancelar tributos locales
Además, el régimen incorpora denuncias contra comercios que no registran la identificación del comprador y publica mapas con niveles de cumplimiento por sector. Según sus impulsores, eso vuelve mucho más difícil sostener ventas en negro y genera un fuerte control social sobre la emisión de tickets
Más recaudación y menos evasión
Quienes impulsan estas medidas afirman que el esquema beneficia a varios actores al mismo tiempo. Para el consumidor, implica un menor costo efectivo y la chance de ganar premios. Para las empresas formales, reduce la competencia desleal. Para el fisco, amplía la base de control sin necesidad de sumar tantos inspectores
También sostienen que el efecto final puede ser positivo para la recaudación. En el caso paulista, las ventas formales crecieron 22,9% en los primeros tres años, mientras que el costo del programa fue de 9,4%, con una ganancia neta de 13,5%
Una adaptación local
La versión pensada para la Argentina tomaría como base el IVA y, si las provincias adhirieran, podría alcanzar también a Ingresos Brutos. La idea contempla además una implementación gradual o, como alternativa transitoria, la entrega de un bono de largo plazo en lugar de dinero inmediato
El argumento central es que la informalidad debe ser atacada con urgencia y que un sistema de devolución y sorteos podría ayudar a cambiar hábitos de consumo, mejorar la fiscalización y empujar una baja sostenible de la evasión