Un paso en la dirección correcta

El anuncio oficial para licitar plazos fijos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) con el objetivo de apuntalar el crédito hipotecario fue recibido con cautela en la construcción. En la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) consideran que la iniciativa va en la dirección adecuada, pero no alcanza para modificar de inmediato el cuadro de actividad

Gustavo Weiss, presidente de la entidad, sostuvo que el esquema resulta razonable para los bancos y que el principio de la medida es positivo. Sin embargo, remarcó que el tope de $2 billones anunciado equivale, en términos aproximados, a unos 13.000 préstamos de US$100.000, un volumen que juzgó acotado frente a las necesidades del mercado

Más cerca del inmueble terminado que de la obra nueva

La propuesta oficial busca ampliar los plazos de colocación del FGS en entidades financieras entre uno y cinco años, mediante licitaciones periódicas y con tasas mínimas requeridas

Desde el sector aclararon que el diseño fue trabajado con los bancos y no con la cámara empresaria. También señalaron que, por las condiciones habituales de desembolso, estos créditos se orientarán sobre todo a la compra de viviendas terminadas o usadas, ya que exigen título de propiedad y escritura

Weiss explicó que, con el tiempo, esa dinámica podría trasladar algo de demanda hacia la construcción, aunque de manera indirecta y no inmediata

Costos en alza y actividad débil

El contexto no ayuda. Según el índice de Camarco, el costo de construir acumuló un alza del 17% en los primeros siete meses de 2026. Aunque ese aumento quedó por debajo de la inflación general, sí mostró una aceleración frente al mismo período del año anterior

La entidad insiste en que el crédito hipotecario de largo plazo es necesario y que el FGS aparece como la principal fuente posible de financiamiento. Pero también advierte que el factor decisivo será la escala: sin un volumen mayor, la medida tendrá un alcance limitado

El diagnóstico se da en una actividad golpeada por la paralización de la obra pública nacional y por un mercado inmobiliario privado que opera, en gran medida, al contado o con esquemas cortos al costo. En julio, los despachos de cemento cayeron 4,2% mensual desestacionalizado y el índice Construya retrocedió 0,8% respecto de junio

En lo que va de 2026, ambos indicadores siguen en baja frente al año anterior y se ubican más de 20% por debajo de los niveles de 2022