El crédito bancario volvió a mostrar en septiembre la divergencia que atraviesa a la economía argentina: mientras los préstamos en dólares mantuvieron un fuerte crecimiento, las líneas en pesos permanecieron estancadas y algunas incluso retrocedieron
El stock de financiamiento al sector privado pasó de $107,7 billones en agosto a $109,2 billones al cierre del mes. El aumento fue del 1,45%, por debajo de la inflación estimada para ese período, que se ubicó entre 1,7% y 1,9%. El dato oficial de inflación se conocerá el martes 13
En lo que va del año, el crédito en pesos acumula una suba nominal del 19%, inferior al incremento del costo de vida, que hasta agosto había alcanzado el 21,3%. Parte de esa expansión podría explicarse por la capitalización de intereses impagos, y no por un aumento genuino de las carteras
Los préstamos en dólares alcanzaron otro récord
El comportamiento fue diferente en moneda extranjera. El crédito en dólares creció 3,7% en septiembre, unos US$1000 millones, y superó los US$26.230 millones, su máximo histórico. En términos reales, el aumento mensual promedio fue cercano al 2% y la expansión acumulada durante 2026 llegó al 41%
La mayor demanda se concentra en sectores vinculados con la generación de divisas, como energía, minería y agro. En cambio, la industria, el comercio y la construcción, más dependientes del mercado interno, enfrentan una evolución mucho más débil
La diferencia también refleja el efecto de la política monetaria restrictiva. La base monetaria creció apenas 0,5% nominal en los últimos dos meses, frente a una inflación acumulada del 3,9%. En la comparación interanual, aumentó 11,7%, mientras que los precios subieron 33,6%, lo que implica una contracción real del 16%
Durante el mismo período, la circulación monetaria avanzó 21,6% y los billetes y monedas en poder del público aumentaron 23,3%. En términos reales, ambos indicadores también se redujeron, en 12 y 10,3 puntos, respectivamente
La falta de demanda limita la recuperación
El Gobierno sostiene que la cantidad de pesos seguirá restringida para evitar una presión adicional sobre el mercado cambiario, especialmente en la previa de las elecciones presidenciales. En este contexto, bancos y analistas descartan una recuperación del financiamiento capaz de impulsar la actividad como ocurrió entre la segunda mitad de 2024 y la primera parte de 2025
Las entidades prevén que la tendencia se mantenga durante los próximos meses, con la posibilidad de un repunte estacional hacia fin de año por las necesidades de liquidez de las empresas. Sin embargo, observan una demanda muy débil de préstamos en pesos, tanto entre las familias como entre las compañías
El crédito en dólares continúa concentrado en determinados sectores y no alcanza para financiar grandes proyectos de infraestructura, que suelen requerir préstamos sindicados y operaciones puntuales
La flexibilización que permitió a empresas con ingresos exclusivamente en pesos acceder a préstamos en dólares, implementada hace unos 45 días, todavía no produjo un impacto significativo. Algunos bancos no quieren asumir el riesgo cambiario, mientras que otros solo avanzaron con montos pequeños para desarrolladores inmobiliarios considerados solventes
El riesgo de tasas y la morosidad endurecen el acceso
La incertidumbre sobre el costo futuro del fondeo es otro obstáculo. Ante eventuales tensiones cambiarias, el Banco Central podría restringir la liquidez y permitir una suba de las tasas para desalentar la demanda de divisas. Ese escenario lleva a los bancos a aplicar mayores márgenes sobre los préstamos, que se vuelven demasiado costosos para muchos clientes
Por el lado de la demanda, los ingresos deteriorados y el temor a perder el empleo hacen que quienes buscan financiamiento sean, en muchos casos, los hogares y empresas con mayores dificultades. Al mismo tiempo, las entidades endurecen sus criterios para reducir el riesgo de mora
El índice de confianza de la Universidad Di Tella cayó 5,9% en septiembre y acumula un retroceso del 21,4% desde diciembre. El indicador refleja el deterioro de las expectativas de los consumidores
Los analistas consideran que la morosidad elevada seguirá reduciendo el crédito por ambos lados: desalienta la demanda debido al peso de las deudas sobre los ingresos y restringe la oferta porque los bancos aplican evaluaciones más exigentes. Por eso, no esperan una reactivación fuerte de los préstamos en pesos ni un impulso relevante sobre la actividad económica