GOBERNADOR GREGORES, Santa Cruz. Mónica Reinsch y Eric Agustín trabajan en un modelo productivo que busca integrar al guanaco a la actividad ganadera sin convertirlo en un animal de criadero convencional
El método consiste en reunir ejemplares silvestres, amansarlos de manera gradual, acostumbrarlos a regresar a los corrales, esquilarlos y registrar sus datos para volver a intervenirlos al año siguiente
La propuesta se presentó durante la Primera Jornada del Guanaco, realizada en la estancia La Angostura. Allí se hicieron demostraciones de arreo, manejo a campo y esquila de chulengos, como se denomina en la zona a los guanacos de un año
Un manejo basado en la adaptación
El sistema toma elementos de la cría trashumante de alpacas y llamas del noroeste argentino. Los animales permanecen libres, conservan su estructura social y utilizan instalaciones similares a las de la ganadería ovina, sin necesidad de cercos altos ni infraestructura especial
En Las Tunas, una estancia familiar de 33.000 hectáreas ubicada a 30 kilómetros de Gobernador Gregores, conviven 500 vacunos, 400 ovejas y 200 chulengos amansados. El objetivo es llegar a 2000 madres mansas
El proceso comienza con el arreo, realizado con perros. En una demostración, los guanacos recorrieron diez kilómetros hasta La Angostura. Al llegar, pasan por un corral de adaptación, donde descansan, comen avena y pasto, y se recuperan del traslado
Después se les coloca un bozal hasta que aceptan el freno y pueden ser cabrestreados. Durante el invierno, el suplemento de forraje favorece que regresen por su cuenta. La caravana que llevan en el cuello permite identificar a cada animal y construir la trazabilidad de la fibra
La fibra como incentivo económico
Para Agustín, el aprovechamiento de la fibra puede modificar la relación entre los productores y los guanacos, que suelen ser considerados una competencia para el ganado. La propuesta apunta especialmente a pequeños productores que ya cuentan con instalaciones para ovejas
Los análisis realizados sobre animales de Nativa Guanacos registraron fibras de entre 13 y 15 micrones. Reinsch sostiene que sus características son comparables con las de la vicuña
La fibra cruda esquilada en silvestría se cotiza, según los valores mencionados por Agustín, en unos 250 dólares por kilo, mientras que la fibra de vicuña alcanza los 580 dólares. Desde 2019, calcula que esquilaron alrededor de 1200 guanacos
La fibra se exporta para la confección de abrigos de alta costura. Los compradores solicitan que sea descerdada, por lo que los productores consideran que una planta de procesamiento en Santa Cruz podría impulsar la actividad. También analizan posibles mezclas con fibra merino
Un modelo que busca replicarse
La iniciativa procura ofrecer una alternativa entre quienes buscan retirar los guanacos de los campos y quienes defienden su permanencia sin intervención. Sus impulsores creen que el manejo controlado y la trazabilidad pueden convertirlos en un recurso productivo
El emprendimiento representará a Santa Cruz en el Concurso Emprendimiento Argentino 2026. A futuro, Agustín imagina llevar animales mansos a exposiciones rurales y convertirse en proveedor de madres guanacas amansadas para otros establecimientos