El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, aseguró que el reactor RA-10 comenzará a operar en 2027 y que el proceso de puesta en marcha arrancará antes de fin de año. La obra, según el Gobierno, tiene completado el montaje de equipos y sistemas en un 96% y emplea actualmente a unas 530 personas

El anuncio se realizó en el Centro Atómico Ezeiza, en una actividad con autoridades del sector nuclear, empresas e invitados institucionales. La meta oficial es concluir la puesta en marcha en los primeros meses de 2027

Un proyecto reactivado tras meses de parálisis

Desde el Gobierno sostienen que el proyecto llegó a la actual gestión sin financiamiento suficiente para continuar y con contratos y frentes de obra detenidos. Luego de reactivar tareas y contratos, aseguran que se completó la obra civil y la ingeniería, y que el desarrollo ingresó en su etapa final

Ramos Nápoli planteó que el desafío ya no es solo terminar el reactor, sino convertir esa capacidad en producción concreta. En esa línea, afirmó que el objetivo es transformar la inversión en bienes y servicios para el país y para el mercado internacional

Capital privado para la planta asociada

La estrategia oficial incluye incorporar inversión privada para financiar, desarrollar y construir la planta asociada donde se procesarán los materiales irradiados por el RA-10. Esa instalación sería la que permitiría elaborar radioisótopos destinados al sistema de salud y a la exportación

El Estado mantendrá la conducción de la política nuclear y las responsabilidades de regulación, seguridad y salvaguardias. El esquema se enmarca en la Ley 24.804 de Actividad Nuclear, que habilita la participación estatal y privada en actividades productivas y comerciales del sector

Como antecedente, el Gobierno mencionó a Conuar, firma dedicada a componentes para el ciclo de combustible nuclear con capital mayoritariamente privado y participación accionaria de la CNEA

Qué podrá producir el reactor

El RA-10 es un reactor multipropósito de investigación y producción de 30 MW que no genera electricidad. Su diseño apunta a usar los neutrones de la fisión nuclear para obtener productos y prestar servicios en salud, industria, ciencia y tecnología

Entre sus principales usos figuran la producción de radioisótopos médicos como molibdeno-99, del que deriva tecnecio-99m para diagnósticos por imágenes, además de lutecio-177 para tratamientos oncológicos e iridio-192 para aplicaciones médicas e industriales

También podrá producir silicio dopado para semiconductores de alta potencia, además de ofrecer servicios de ensayo de materiales, irradiación y análisis por activación neutrónica. Según la planificación oficial, su capacidad superará la demanda local prevista, lo que permitiría abastecer al sistema de salud argentino y exportar el excedente

La proyección oficial es que el proyecto ubique a la Argentina entre los principales productores internacionales de determinados radioisótopos y genere divisas y empleo calificado en un mercado con pocos actores y altas barreras tecnológicas