El Gobierno oficializó este viernes una ampliación presupuestaria de casi $218.000 millones para el Ministerio de Defensa, con un destino central en dos obras estratégicas: la base naval integrada de Ushuaia y la Base Petrel, en la Antártida. A eso se sumó un refuerzo de $30.519 millones para la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), que eleva su presupuesto en 20,85%

La decisión quedó plasmada en el DNU 867/2026, publicado en el Boletín Oficial. De acuerdo con el relevamiento de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), Defensa pasó de un crédito vigente de $5,65 billones a $5,87 billones, tras una ampliación de $217.954 millones, equivalente al 3,86%

El mayor refuerzo va a las bases estratégicas

La mayor parte de los fondos para Defensa no figura como gasto corriente ni como inversión tradicional, sino como “aplicaciones financieras destinadas a adelantos a proveedores y contratistas a largo plazo”. Se trata de $206.373 millones que, según fuentes del área, constituyen un primer impulso para las dos bases estratégicas

De ese total, $114.733 millones fueron asignados al Ministerio de Defensa, $60.429 millones al Ejército y $31.211 millones a la Fuerza Aérea. Además, se incorporaron $11.581 millones en gastos corrientes y de capital: $8116 millones para la Armada, $2946 millones para la Fuerza Aérea y $519 millones para el Estado Mayor Conjunto

En Defensa explicaron que esas partidas servirán para afrontar costos operativos vinculados con las obras, como combustibles y servicios. También indicaron que los proyectos quedarán registrados en el Banco de Proyectos de Inversión Pública y que las nuevas obras serán licitadas

En el Gobierno estiman que completar la base naval integrada de Ushuaia requerirá entre US$400 millones y US$500 millones

La ampliación se conoció un día después de la cadena nacional de Javier Milei sobre Malvinas, en la que anticipó un aumento de recursos para Defensa con el objetivo de construir una base naval integrada en Tierra del Fuego e incrementar las capacidades de telecomunicaciones. El Presidente planteó que esa infraestructura funcionará como polo logístico del Atlántico Sur y fortalecerá la proyección hacia la Antártida

El proyecto, sin embargo, no es nuevo. Las obras comenzaron en 2022, durante la gestión de Alberto Fernández, cuando Jorge Taiana estaba al frente de Defensa, y luego quedaron frenadas sin avances relevantes. Tandanor participó de los trabajos iniciales, aunque ahora las nuevas etapas serán licitadas

Milei ya había mostrado interés en la base durante su viaje a Ushuaia en abril de 2024, cuando se reunió con Laura Richardson, entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos. En esa oportunidad habló de seguir de cerca el desarrollo de la base y de consolidar un centro logístico cercano a la Antártida, con capacidad de apoyo a buques y programas científicos internacionales

Taiana cuestionó la reactivación de las obras y sostuvo que la iniciativa había sido frenada durante tres años. También afirmó que la decisión responde a un uso electoral de la agenda vinculada a Malvinas

En los fundamentos del DNU, el Ejecutivo no menciona de manera explícita las bases de Ushuaia y Petrel, pero sí argumenta que es necesario reforzar el presupuesto de Defensa para fortalecer las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas mediante la incorporación, modernización y recuperación de medios y equipamiento

La SIDE también recibió más recursos

El otro movimiento relevante fue el aumento de fondos para la SIDE. Según ACIJ, el organismo tenía disponibles $146.397 millones y recibió $30.519 millones adicionales, por lo que su presupuesto pasó a $176.916 millones

Esos fondos se asignaron al programa “Información e Inteligencia” y se dividen entre $10.905 millones de gastos corrientes y $19.614 millones de gastos de capital. Casi dos tercios del refuerzo están orientados a equipamiento

Dentro de los gastos corrientes se contemplan $3617 millones para bienes de consumo y $7288 millones para mantenimiento, reparación y limpieza. Esa última partida incluye $4870 millones para edificios y locales, $1339 millones para maquinaria y equipos y casi $1079 millones para sistemas informáticos

Los gastos de capital, en tanto, se destinan por completo a maquinaria y equipamiento. Allí figuran $6306 millones para equipos de computación, $3451 millones para mobiliario y equipos de oficina, $2659 millones para herramientas y repuestos mayores, y otros $7199 millones para equipos varios

El Gobierno incluyó a Inteligencia entre los motivos que justifican la necesidad y urgencia de la medida, al señalar que debían adecuarse partidas para atender necesidades salariales, de inteligencia y otras erogaciones para el funcionamiento del Estado

En el cómputo general, el DNU implicó un aumento neto de $236.137 millones sobre el presupuesto nacional, ya que parte de las ampliaciones fue compensada con recortes en otras áreas. La principal reducción se aplicó en Obligaciones a Cargo del Tesoro, por unos $490.633 millones