El trigo atraviesa una etapa decisiva de la campaña 2026/27. Mientras los cultivos avanzan y empiezan a definir su rendimiento, el mercado ya ofrece referencias para asegurar parte del precio de la próxima cosecha

El ingreso agrícola puede resumirse en una ecuación: cantidad producida multiplicada por precio. La cantidad todavía depende de la evolución del cultivo en el lote; el precio, en cambio, puede observarse y eventualmente fijarse con anticipación

Un precio por debajo del promedio, pero con una lectura más favorable

Entre septiembre de 2021 y septiembre de 2026, el trigo disponible en Rosario promedió 251,3 US$/t. El máximo fue de 386 US$/t, el 16 de mayo de 2022, y el mínimo de 169 US$/t, el 25 de noviembre de 2025. Al 29 de septiembre de 2026, la cotización se ubicaba en 228 US$/t

Ese valor está aproximadamente 9% por debajo del promedio de los últimos cinco años. Sin embargo, la comparación está influida por el ciclo excepcional de 2022, cuando el trigo promedió 324 US$/t

La referencia cambia al observar los años más recientes. El promedio fue de 226 US$/t en 2024, 201 US$/t en 2025 y 203 US$/t durante 2026. Por eso, los 228 US$/t de fines de septiembre no representan un precio extraordinario en términos históricos, aunque sí una recuperación frente a los valores que predominaron durante buena parte de los dos años anteriores

La nueva cosecha perdió altura, pero mantiene una posición firme

Para quien tiene el trigo en el campo, la referencia central es cuánto puede asegurar para la próxima cosecha. El contrato diciembre de 2026 cotizaba cerca de 222 US$/t al cierre de septiembre. Había comenzado la serie, en diciembre de 2025, en 182 US$/t y alcanzó un máximo de 241 US$/t el 28 de agosto de 2026

Desde ese máximo retrocedió cerca de 8%, aunque todavía se encuentra unos 40 US$/t por encima del nivel inicial. El contrato enero de 2027 mostraba una trayectoria similar: cotizaba a 226 US$/t a fines de septiembre, después de haber llegado a 245,5 US$/t a fines de agosto

La nueva cosecha ya no se encuentra en máximos, pero continúa en una zona relativamente elevada respecto de buena parte de su recorrido reciente

El poder de compra depende de los costos

La cotización por tonelada no alcanza para medir por sí sola el resultado del productor. También importa cuántas toneladas de trigo se necesitan para comprar los insumos y bienes utilizados en la actividad

Actualmente hacen falta alrededor de 82 toneladas de trigo para adquirir 30 toneladas de urea granulada. En marzo de 2022 se necesitaban más de 141 toneladas. Para comprar 20 litros de glifosato al 54%, se requieren hoy 0,41 toneladas, frente a un máximo histórico de 0,81 toneladas registrado en 2021

Una camioneta Hilux doble cabina equivale actualmente a unas 141 toneladas de trigo; en noviembre de 2024 exigía casi 199 toneladas. En cambio, los fertilizantes fosforados permanecen más cerca de sus máximos históricos: se necesitan alrededor de 135 toneladas para comprar 30 toneladas de fosfato diamónico y 136 toneladas para adquirir 30 toneladas de fosfato monoamónico

Para comprar 5000 litros de gasoil hacen falta cerca de 31 toneladas de trigo, contra un máximo aproximado de 39 toneladas. La evolución, por lo tanto, no es igual para todos los productos: el poder de compra depende tanto del precio del cereal como del movimiento simultáneo de los costos

Una oferta mundial amplia, con riesgos puntuales

La superficie triguera argentina de la campaña 2026/27 se estima en 6,95 millones de hectáreas, apenas 1% por debajo de la registrada en el ciclo 2025/26. Si el clima acompaña durante las etapas críticas, la cosecha podría llegar con una oferta abundante

La producción mundial de trigo para 2026/27 fue estimada en 822,43 millones de toneladas y las existencias finales, en 276,29 millones. Australia, Canadá, Ucrania y la Argentina aparecen entre los países con aumentos relevantes en sus proyecciones productivas

El escenario global no muestra una escasez generalizada. De todos modos, las existencias proyectadas están por debajo de las de la campaña anterior y el comercio internacional sería menor

Rusia seguiría siendo el principal exportador, aunque con menores envíos y dificultades logísticas relacionadas con el conflicto en el mar Negro. Canadá y Australia, en tanto, contarían con cosechas importantes

El mercado combina así una producción mundial holgada con focos de ajuste y riesgos comerciales y logísticos. La evolución de la campaña argentina será determinante para las decisiones de comercialización de las próximas semanas