La teoría del apego sostiene que los bebés necesitan desarrollar un vínculo con al menos un cuidador principal para favorecer su desarrollo social y emocional. Según las características de esa relación, pueden establecerse estilos de apego seguro, evitativo, ambivalente o desorganizado

El apego desorganizado se caracteriza por la ausencia de un patrón claro frente a la figura de cuidado. La persona puede buscar consuelo y, al mismo tiempo, sentir temor, confusión o necesidad de alejarse

Una respuesta marcada por la contradicción

El psicólogo Sebastián Ibarzábal explica que este estilo presenta respuestas poco coherentes hacia la figura de apego. La necesidad de proximidad queda enfrentada con el miedo o la confusión asociados a esa persona

La psicoanalista Laura Messina señala que quienes atraviesan esta dificultad pueden no reconocer lo que les ocurre ni encontrar palabras para expresarlo. También pueden tener problemas para identificar y comunicar sus emociones

Este patrón suele vincularse con experiencias tempranas desestructuradas o atemorizantes. Sin embargo, también puede aparecer como respuesta a otras formas de estrés o disfunción en las relaciones tempranas, y mantenerse durante la adolescencia o la adultez si no se aborda

Señales que pueden aparecer en los vínculos

  • Dificultad para confiar en otras personas.
  • Miedo a la intimidad.
  • Fluctuaciones en el estado de ánimo.
  • Problemas para regular las emociones.
  • Tendencias autodestructivas.
  • Sensación de vacío o inseguridad.
  • Dificultad para sostener relaciones duraderas y saludables.

En las relaciones adultas, puede existir una tendencia a repetir vínculos disfuncionales, con conflictos recurrentes, problemas de comunicación y dificultades para establecer límites saludables

El tratamiento puede ayudar a modificar el patrón

El apego desorganizado no se presenta como una condición imposible de transformar. Messina sostiene que el tratamiento y la posibilidad de elegir formas distintas de vincularse pueden favorecer una salida, especialmente cuando la persona reconoce el problema

El abordaje puede incluir terapia psicológica centrada en el apego. El proceso puede trabajar sobre experiencias pasadas, regulación emocional, comunicación y desarrollo de formas de relación más estables