El río Paraná impresiona por sus 1477 kilómetros dentro de la Argentina, su ancho, que supera el kilómetro en varios tramos, y la fuerza de su corriente. Navegarlo entre grandes buques mercantes permite dimensionar la escala de una vía por la que circulan cargas destinadas a lugares tan distantes como China, a unos 25.000 kilómetros y hasta 40 días de viaje
En el Gran Rosario funciona uno de los principales nodos agroexportadores del mundo. Allí se concentran actividades de recepción, almacenamiento, procesamiento y exportación de productos agropecuarios, especialmente granos y derivados
Una concentración portuaria estratégica
El complejo se extiende durante 70 kilómetros, entre Timbúes, al norte, y Arroyo Seco, al sur. En ese recorrido hay 30 terminales portuarias, de las cuales 18 despachan productos agroindustriales que representan casi uno de cada tres dólares ingresados al país por exportaciones de bienes
Sobre unos 20 kilómetros de costa, entre San Lorenzo y Timbúes, funcionan además 21 puertos privados. Muchos están prácticamente uno junto al otro y algunos realizan operaciones de carga que pueden extenderse durante 24 horas
Aunque el complejo petrolero-petroquímico se consolidó como una de las nuevas estrellas exportadoras, con ventas por US$8116 millones durante el primer semestre de 2026, el complejo sojero todavía ocupa el primer lugar, con US$9082 millones en el mismo período
Durante 2026, el 75% de los embarques agroindustriales del país salió desde esta región. El polo despachó 53,9 millones de toneladas en 2025 y, al considerar todos los puertos del Gran Rosario, el volumen alcanzó 75,7 millones de toneladas. Así superó al puerto de Nueva Orleans, que movilizó 74,8 millones de toneladas ese año
La carga argentina llega a más de 150 países. Por el Paraná también circulan unos 4500 buques de gran porte cada año, equivalentes al 75% de los que operan en el país. Transportan granos, cereales, madera, cargas pesadas, fertilizantes y combustibles líquidos y gaseosos
Empresas como Bunge, Cofco, Cargill, Molinos y Renova tienen allí sus bases de operaciones
Más camiones y límites para crecer
En un año normal, el Gran Rosario recibe alrededor de dos millones de camiones para descargar. Para 2026, con el aumento de la producción, se estima el ingreso de entre 2,3 y 2,5 millones de unidades. En fila, esa cantidad permitiría cubrir una distancia equivalente a un viaje de ida y vuelta hasta Moscú, con un tramo adicional
Las proyecciones indican que las exportaciones argentinas podrían superar los US$100.000 millones en 2026 y alcanzar un récord. Sin embargo, el crecimiento enfrenta varios obstáculos
Entre ellos aparecen la adopción más lenta de semillas con mayor potencial genético frente a Brasil y Estados Unidos, niveles de fertilización inferiores a los brasileños y un parque de maquinaria en el que el 85% de los equipos tiene más de diez años
También persiste una fuerte dependencia del transporte automotor: el 88% de las cargas se traslada por camión y apenas el 4% lo hace por ferrocarril
El potencial hacia 2036
Un escenario de mejoras en las rutas, mayor incorporación tecnológica y una reducción, incluso hasta la eliminación, de las retenciones permitiría elevar la producción total de 165 millones de toneladas a 253,7 millones
En ese horizonte, las exportaciones pasarían de US$112,7 millones a US$177 millones y el área sembrada crecería de 41 millones a 44 millones de hectáreas
El lugar donde comenzó la historia de San Martín
En San Lorenzo, dentro de esta zona decisiva para el ingreso de dólares, ocurrió uno de los episodios centrales de la historia argentina. Allí tuvo lugar la única batalla librada por el general José de San Martín en territorio nacional
El Combate de San Lorenzo se desarrolló el 3 de febrero de 1813, a orillas del Paraná y junto al Convento de San Carlos Borromeo. Fue el primer enfrentamiento que San Martín comandó al frente del recientemente creado Regimiento de Granaderos a Caballo
La batalla duró apenas quince minutos. Los granaderos sorprendieron y derrotaron a unos 300 marinos realistas. Los españoles sufrieron alrededor de 40 bajas y debieron reembarcarse, con lo que terminaron una serie de incursiones en el territorio
La victoria consolidó el prestigio militar de San Martín y anticipó el liderazgo que años después ejercería en las campañas independentistas de Argentina, Chile y Perú. También reforzó el proyecto revolucionario iniciado en 1810, que desembocaría en la declaración de la independencia de 1816
Más de dos siglos después, las mismas tierras defendidas por San Martín generan una parte fundamental de los ingresos argentinos. En San Lorenzo, la memoria del combate permanece ligada a la marcha que recuerda al “Cabral soldado heroico”