VICTORIA, Entre Ríos. El movimiento comienza temprano en el Puerto Paranacito. Las barcazas llegan desde las islas del Delta del Paraná con animales que deben ser retirados antes de que el avance del agua cubra los campos y sumerja las pasturas

En tierra firme esperan camiones, trabajadores rurales y los propietarios de la hacienda. Cada embarcación descarga mediante una rampa y los animales avanzan hacia los corrales, donde son separados y organizados para continuar el viaje

La operación exige coordinación y cuidado. Una caída, un golpe o el escape de un novillo puede alterar toda la maniobra. Los productores buscan sacar los animales antes de que la crecida impida el acceso a las islas y provoque pérdidas mayores

Una amenaza que crece

En las islas correntinas hay 67.000 animales y alrededor de 19.000 ya fueron retirados. En Entre Ríos, la hacienda insular suma 211.000 cabezas. Si se incorporan los campos bajos, el total que podría quedar en riesgo asciende a 400.000 animales

El Delta se utiliza para la recría y el engorde. Allí ingresan terneros de entre 200 y 250 kilos, o novillitos de mayor peso, que aprovechan los pastizales naturales hasta alcanzar entre 500 y 550 kilos antes de salir a la venta

La crecida interrumpe ese ciclo. La hacienda de la familia Vitali, por ejemplo, llevaba dos años en las islas. Sus propietarios debieron retirar 200 novillos y novillitos antes de la primavera y el verano, cuando esperaban que los animales sumaran kilos a bajo costo

Barcazas, corrales y camiones

Una de las embarcaciones más grandes de Victoria trasladó alrededor de 180 cabezas en un solo viaje. Para completar el operativo de la familia Vitali fueron necesarios cinco camiones, además del personal encargado de reunir y embarcar los animales

El flete de la barcaza, desde un campo ubicado a unos cinco o seis kilómetros del puerto, cuesta $2,5 millones. Cada viaje en camión supera el millón de pesos. A esos gastos se suman los costos extraordinarios y la pérdida de los kilos que los animales podían haber ganado durante los meses siguientes

En la rotonda, los transportistas esperan su turno. Sergio Muñoz, que trabaja desde hace seis años en el traslado de hacienda, suele realizar entre tres y cuatro viajes diarios hacia puertos y frigoríficos. Las lluvias recientes, sin embargo, dejaron los caminos en condiciones que podrían provocar que los camiones queden empantanados

La falta de embarcaciones se convirtió en el principal límite del operativo. Los productores deben organizar turnos para acceder a los barcos disponibles, mientras las barcazas descargan y regresan rápidamente a las islas para completar otro viaje

El tiempo se acorta

En la última semana, el puerto recibió 4000 animales procedentes de las islas. La infraestructura impulsada por la Sociedad Rural de Victoria permitió agilizar la descarga y el embarque hacia los camiones. La entidad también opera en el puerto San Lorenzo, cerca de Rosario, que funciona desde hace aproximadamente un año

Algunos productores trasladan la hacienda a campos ubicados a una hora del puerto; otros deben recorrer entre 50 y 60 kilómetros. Parte de los animales permanecerá en esos establecimientos y otra parte será enviada a remate

Los productores calculan que, en 15 o 20 días, gran parte de la superficie del Delta podría quedar bajo el agua. Las lluvias en el norte argentino y en Brasil, junto con una crecida más pronunciada del río, aceleraron una emergencia que todavía deja animales en las islas a la espera de una embarcación