Durante los días más fríos del invierno, varias fábricas optaron por detener sus máquinas. En sectores como la cerámica, los ladrillos y otros insumos para la construcción, mantener la producción activa podía resultar más costoso que afrontar una interrupción
Entre junio y agosto, la electricidad destinada a comercios y pequeñas industrias abastecidos por distribuidoras alcanzó un promedio de US$146 por MWh. El valor fue 55% superior al del mismo período del año anterior. Para los hogares, en cambio, el incremento fue de 6%, hasta US$100 por MWh
El gas importado elevó los costos industriales
La diferencia respondió a la asignación del gas disponible. El gas producido localmente, de menor precio, se destinó principalmente a los hogares, mientras que las empresas y las centrales térmicas recurrieron en mayor medida al gas natural licuado importado
El precio de ese combustible pasó de aproximadamente US$11 a US$26 por millón de BTU debido al conflicto en Medio Oriente. Mientras el costo del gas para la demanda prioritaria bajó 4,7%, hasta US$4,9 por millón de BTU, el precio incluido en las facturas residenciales subió 32,8%, hasta US$2,9, por la reducción de subsidios
En las centrales eléctricas, el gas importado aumentó 68% interanual. También subieron el gasoil, 40%; el fueloil, 23%, y el gas local, 16%. Además, se utilizó menos gas propio y más combustibles alternativos, por lo que el gasto en gas importado para producir electricidad se duplicó
El costo de la energía de Yacyretá también aumentó tras la actualización del acuerdo entre la Argentina y Paraguay. A esto se sumó el mayor precio de la electricidad comprada a Brasil
Como resultado, el costo promedio de generación fue de US$123 por MWh, 30% más que durante el invierno de 2025
Los usuarios sin contratos absorbieron el salto
La modalidad de compra también determinó el impacto final. En el mercado spot, donde la energía se adquiere al precio vigente y sin contratos anticipados, el promedio llegó a US$173 por MWh, 84% por encima del invierno anterior
Los grandes usuarios que habían contratado energía antes de la temporada fría pagaron US$90 por MWh. En cambio, las distribuidoras debieron comprar en el mercado spot parte de la electricidad destinada a los comercios, que terminaron absorbiendo el aumento
Menor producción y cambios en el consumo
El encarecimiento ocurrió mientras la actividad industrial atravesaba un período débil. La producción cayó 5,1% en julio frente a junio y luego avanzó 1,9% en agosto. Entre enero y agosto acumuló una baja de 2,7%
La demanda industrial de gas se redujo 7% durante el invierno, hasta 31 millones de metros cúbicos diarios. Entre junio y julio, la producción industrial descendió 2,9% interanual y el consumo de gas de las plantas cayó 6,4%, mientras que la demanda eléctrica de los grandes usuarios creció 5,4%
El aumento del precio del gas habría impulsado a algunas empresas a reemplazarlo por electricidad en determinados procesos
Más subsidios y una posible suba en 2027
Los comercios pagaron un precio estacional de US$83 por MWh, 30% más que en 2025. Sin embargo, ese importe cubrió apenas el 57% del costo de la energía, frente al 67% del año anterior. El Tesoro cubrió la diferencia
Entre enero y agosto, los subsidios energéticos sumaron US$3254 millones, 40% más que en igual período de 2025. En ese lapso, las transferencias destinadas a la empresa que administra el mercado eléctrico aumentaron de US$1591 millones a US$2611 millones
El proyecto de Presupuesto 2027 contempla reducir 45% los fondos destinados a esa empresa y establece que los usuarios no residenciales cubran el 99,75% del costo de la energía
Si los precios se mantuvieran en los niveles de este año, la tarifa final para los comercios debería aumentar 19%